Otoño 2010 - Nº 78

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Reeducación postural en el embarazo

Autor: Jon Pagazaurtundua Isusi, Fisioterapeuta. Hospital Cruces

Durante el embarazo, suceden cambios importantes en la postura de la futura madre, lo cual puede ocasionar diferentes malestares. El cuerpo de una mujer embarazada cambia de una forma muy rápida, la lordosis fisiológica de la zona lumbar se transforma en una hiperlordosis durante el embarazo debido a la postura que la mujer tiende a tomar. El aumento de la tripa produce un desplazamiento anterior del eje de gravedad del cuerpo, lo que provoca que haya que compensarlo mediante un incremento de la base de sustentación (separación de los pies) llevando los hombros hacia atrás y la cabeza hacia delante. Todo esto lleva a la embarazada a adoptar una serie de posturas típicas de este estado al realizar sus labores cotidianas, por lo que es frecuente que durante el embarazo aparezca dolor lumbar o ciática. En la inmensa mayoría de los casos el dolor surge como consecuencia de la contractura de la musculatura de la espalda.

 La práctica de la buena higiene postural durante el embarazo ayudará a evitar el excesivo esfuerzo de la espalda.

 

1.  HIGIENE POSTURAL

 1.1 De pie:

 No permanezcas de pie con los pies juntos, las rodillas estiradas y la curva lumbar exagerada, así como tampoco coloques las manos en jarras sobre la zona lumbar, porque con ello se empeora el acortamiento muscular y el dolor.

La posición correcta radica en bascular la pelvis para corregir la curva lumbar e ir cambiando alternativamente el peso del cuerpo de una pierna a otra, siendo lo ideal que la pierna que no está sirviendo de apoyo esté flexionada y apoyada en un banquito que tengamos delante. De esta manera, la columna rectifica de forma pasiva la curva lumbar, lo que provoca un estiramiento de la musculatura, reflejándola y evitando que duela.

 La mejor manera de andar es erguida, con la cabeza alta, la espalda derecha y sosteniendo la pelvis lo más neutra posible, sin acentuar las curvas de la columna vertebral.

1.2 Sentada:

Lo ideal es sentarse en una silla cómoda con el trasero bien atrás para que la espalda permanezca recta. Es fundamental que las caderas y rodillas estén bien flexionadas, para hacer que la zona lumbar quede pegada al respaldo.

 Si quieres colocar un cojín, no lo pongas en la zona lumbar porque de esta manera estarías acentuando la hiperlordosis. Colócalo en la zona dorsal.

Levantarse de la silla: Ten en cuenta que cuanto más baja sea la silla sobre la que te vas a sentar, mayor será el esfuerzo que deberás hacer para levantarte. Cuando estés sentada, coloca los pies juntos debajo de las rodillas (ni adelantadas, ni debajo del asiento) y levántate haciendo fuerza con las rodillas, empujando con la cabeza hacia delante (curvando el tronco) y luego hacia arriba, con el cuerpo simétrico.

1.3 Tumbada:

Boca arriba: No es la posición más adecuada que debe adoptar una embarazada y si se adopta no debe mantenerse largo tiempo, ya que el bebé comprimiría vasos sanguíneos y nervios que pueden provocar problemas circulatorios, así como edemas, calambres… No obstante, si se adopta esta posición, debes flexionar las caderas y rodillas (90º) para corregir de esta forma la lordosis lumbar.

De lado izquierdo: Es la postura ideal que debe adoptar una embarazada para que se beneficie el retorno venoso. Ten cuidado de no comprimir ni el brazo ni la articulación del hombro.

Boca abajo: Es la posición menos recomendable para cualquier persona, esté o no embarazada, ya que acentúa la lordosis lumbar.

 

1.4 En el coche

Conduciendo: Colócate a una distancia adecuada del volante y los mandos para no tener que tirar de la espalda cuando tengas que utilizar los pedales, es decir tienes que notar que el movimiento nace de la cadera y no de la espalda.

2.  FACTORES QUE AUMENTAN EL RIESGO DE DOLOR DURANTE EL EMBARAZO Y EL PARTO

-         La relajación de la musculatura abdominal

 En condiciones normales, el equilibrio de la tensión de la musculatura abdominal y de la espalda contribuye a que la musculatura se mantenga recta.

 Esta relajación es necesaria para permitir el crecimiento de la matriz o útero en las fases más avanzadas del embarazo, pero si ya antes los abdominales eran poco potentes puede aparecer muy precozmente.

 La relajación de la musculatura abdominal hace que la embarazada se arquee hacia atrás –en postura de híper lordosis– y use excesivamente la musculatura de la espalda para mantener su equilibrio.

 Estos mecanismos facilitan que la musculatura de la zona lumbar se contracture y aparezca dolor.

 -         La hiperlordosis

 La hiperlordosis aumenta la carga que soporta la columna vertebral y, sobre todo, obliga a la musculatura de la zona lumbar a hacer mayor esfuerzo del que sería necesario, lo que facilita su contractura y puede desencadenar dolor en esa zona o dolor referido a la pierna.

 -         La falta de potencia de los glúteos

 En condiciones normales los glúteos estabilizan la pelvis y aportan un apoyo estable a la columna lumbar.

 Durante el embarazo, al aumentar el peso y variar la postura de la columna vertebral, si la musculatura glútea es insuficientemente potente, puede ser incapaz de estabilizar la articulación sacro-iliaca, que fija la columna a la pelvis, lo que causa dolor en la zona lumbar baja y las nalgas.

 -         El sedentarismo y el reposo.

 El sedentarismo y el guardar reposo son en sí mismos factores de riesgo para que aparezca dolor de espalda y dure más. Por motivos ginecológicos, algunas mujeres deben guardar reposo durante el embarazo.

 El reposo facilita la adopción inconsciente de posturas incorrectas y la sobrecarga de la musculatura. El sedentarismo y el reposo provocan con relativa rapidez una pérdida de fuerza y masa muscular, y con ello aumenta la probabilidad de que la musculatura se sobrecargue o lesione.

 -         El aumento de peso:

 El aumento de peso hace que la musculatura de la zona lumbar deba trabajar más y agrava la tendencia a su contractura desencadenada por la relajación abdominal, la lordosis y el reposo, especialmente si ya antes del embarazo la musculatura abdominal y de la espalda no eran potentes, y a su vez facilita que pueda originarse una fisura, protusión o hernia discal que puede provocar dolor lumbar y ciática

 -         Los conflictos de espacio: El aumento del volumen del útero y la congestión de la pelvis pueden facilitar la compresión de una raíz nerviosa y provoca ciática.

 -         El parto: Es muy frecuente padecer dolor en la zona baja de la espalda durante el parto e inmediatamente después. Varios mecanismos pueden causarlo: 

  • Esfuerzo muscular: Algunos partos pueden suponer un esfuerzo importante, que puede causar una contractura muscular capaz de mantenerse durante varios días. 
  • Alteraciones de las articulaciones de la pelvis: La dilatación de la pelvis durante el parto puede afectar a las articulaciones sacro iliacas, en la parte posterior de la pelvis, que son las que unen la pelvis a la columna vertebral. Si eso ocurre, puede aparecer dolor y contractura muscular en la zona lumbar baja y las nalgas.
  • Luxación del coxis: Si durante el parto el paso del feto empuja el coxis hacia atrás, estirando o rompiendo fibras del ligamento que lo une al sacro, el coxis puede quedar desplazado.

  

3. PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DEL DOLOR DE ESPALDA DURANTE EL EMBARAZO

 -         Evitar el reposo salvo que sea necesario por motivos médicos.

-         Cumplir con las normas de higiene postural.

-         Hacer ejercicios para entrenar y fortalecer los músculos cuyo funcionamiento depende de la espalda.

 

 4. BIBLIOGRAFÍA

 -         Fraser Kate. El cuidado de tu cuerpo. Ed. Plesa. Madrid 1991.

-         Fundación Kovacs. Guía para el cuidado de la espalda. Madrid 1997.

-         Kovacs F.M., Gestoso García M, Vecchierini N.M. Como cuidar su espalda. Editorial paidotribo. Barcelona 1999.

-         Pérez A. Bengoechea M. E. Anatomía Funcional del aparato locomotor. Ed. Paz Montalvo. Madrid 1978.

-         Castillo Sánchez M.D. El cuidado de la espalda. Granada 1999.

-         Daniels L y Worthinham P. Fisioterapia. Ejercicios correctivos de la alineación del cuerpo humano. Ed. Doyma. Barcelona.

-          Robertd Sine, et al. Técnicas básicas de rehabilitación. Científico Médica. Barcelona 1979.

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