Otoño 2010 - Nº 78

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Una reforma legal eliminará la prevalencia del apellido del padre

Una nueva ley, que puede entrar en vigor dentro de dos años y que pretende incorporar el principio de igualdad, prescindirá de la histórica prevalencia del apellido paterno frente al materno y permitirá que sean ambos progenitores los que decidan el orden de los apellidos, primando en caso de desacuerdo el orden alfabético. El artículo 49 de la futura ley señala que el orden que decidan el padre y la madre de común acuerdo para el primer hijo o hija deberá mantenerse para posteriores nacimientos.
Lo que ya no está tan claro es qué pasará en caso de desacuerdo o cuando no se hayan hecho constar los apellidos en la solicitud de inscripción. En principio se informó de que la persona encargada del Registro Civil determinaría la elección de los apellidos según su orden alfabético, pero tras la polémica suscitada, parece ser que el gobierno se replanteará la fórmula.
La nueva ley, aprobada en Consejo de Ministros el pasado julio y que inicia ahora su trámite parlamentario, también contempla el caso especial, y por procedimiento urgente, de que las víctimas de la violencia machista puedan solicitar el cambio de apellido a través de una orden del Ministerio de Justicia, sin otros trámites, en los términos fijados reglamentariamente. 
La reforma a la que se enfrenta el Registro Civil afectará a una renovación profunda del sistema informático. Desaparecerán los tradicionales libros de familia y se creará una ficha única donde constará todo el historial civil de cada persona. El proyecto suprime el tradicional sistema de división del Registro Civil en secciones  -nacimientos, matrimonios, defunciones, tutelas y representaciones legales- y crea un registro individual para cada persona a la que desde el momento de su nacimiento o desde la adquisición de nacionalidad se le asigna un “código personal de ciudadanía”. Además, está contemplado un Registro Civil único para todo el Estado, informatizado y accesible electrónicamente, configurado como una base de datos única que permite compaginar la unidad de la información con la gestión territorializada y la universalidad en el acceso.
El proyecto de ley, sin embargo, no contempla el problema de las madres solas obligadas a cumplimentar en algunos registros la casilla del padre. Sí regula claramente uno de los elementos discriminatorios que no recogió la reforma de 1999: la mención de hijos o hijas matrimoniales y de hijos o hijas no matrimoniales. La norma que ahora inicia su trámite parlamentario no permitirá ninguna referencia al estado civil de los padres.
Hasta ahora, tras la modificación de la ley realizada en 1999, se permitía decidir el orden de los apellidos si el padre y la madre estaban de acuerdo. De lo contrario primaba el del padre. Alterar después el orden de los apellidos requería un largo procedimiento burocrático ante el Registro Civil o el Ministerio de Justicia, algo que la nueva ley también pretende flexibilizar, de tal manera que se facilitará la modificación de los apellidos siempre que sea por causas justificadas, y teniendo en cuenta que los apellidos son elementos de identificación de la persona.
El plazo para que los grupos parlamentarios presenten enmiendas de totalidad, o de devolución, está fijado en el 10 de noviembre. El Grupo Socialista, en principio, no espera encontrar problemas para que el proyecto siga adelante y acabe finalmente aprobado.
Las opciones en Europa
En la inmensa mayoría de los países europeos prevalece el apellido del padre, aunque en los últimos años la práctica totalidad de los países permiten escoger qué apellido llevarán los hijos e hijas.

En Portugal se utilizan los dos apellidos, primero el de la madre y luego el del padre, aunque a la siguiente generación sólo se transmite el segundo, el del padre. En el momento del matrimonio, tanto el hombre como la mujer pueden optar por incorporar el apellido de su pareja al final de su nombre, como un tercer apellido.

En Francia, hasta 2005 se recibía obligatoriamente el apellido del padre. A partir de ese año, se puede escoger el del padre o el de la madre, o los dos en el orden que se quiera. Aunque legalmente las mujeres pueden mantener su apellido al casarse, una arraigada costumbre hace que ella pierda el apellido al casarse.

En el Reino Unido se utiliza sólo el apellido del padre, pero muchas parejas en las que uno o ambos miembros son extranjeros optan por las fórmulas de sus respectivos  países. Al casarse, las mujeres pueden adoptar el apellido del marido, e incluso conservarlo tras un divorcio.

En Italia se registran con un solo apellido, el paterno, aunque desde hace un año se permite añadir el materno, no en el momento de inscribir el nacimiento, sino tras un trámite que dura cerca de un año. También se puede sustituir si se considera vergonzoso o por motivaciones personales.

En Suiza, las personas sólo tienen un apellido que, hasta hace poco, era siempre el del padre. Hace unos años cambiaron la ley y dieron libertad para elegir entre los del padre y la madre.

En Holanda se utiliza un sólo apellido -el del padre o la madre- que afectará a toda la descendencia. También es posible utilizar dos apellidos, como en España, si se argumenta una razón de peso.

En Bélgica también se utiliza sólo el apellido del padre. Se autoriza que una mujer solicite al Ministerio del Interior inscribir a su hijo o hija con su propio apellido, por ejemplo en el caso de una madre soltera. En 2005, se propuso la implantación de los dos apellidos, pero la iniciativa no prosperó.

En Alemania los matrimonios eligen un sólo apellido como nombre de familia y tienen libertad para optar entre los apellidos de la pareja. Con frecuencia, al casarse uno de los dos cónyuges asume el apellido del otro de manera que cuando tienen descendencia el apellido ya está determinado.
En Rusia sólo existe un apellido, el paterno o el materno. Con la mayoría de edad, se puede cambiar el apellido. Cuando las parejas se casan, se les pregunta qué quieren hacer. La ley permite elegir, pero por tradición es la mujer quien cede en favor de que se inscriba el del marido.

Euskadi, bien común