Otoño 2010 - Nº 78

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Fecha de publicación: 21/02/2012

EMAKUNDE recuerda que la discriminación es un actor que reproduce y perpetúa la desigualdad entre mujeres y hombres

• Mañana, 22 de febrero, se celebra el Día por la Igualdad salarial entre mujeres y hombres
• Actualmente la diferencia salarial es de más de 7.000 euros anuales
• En la CAV, el 85,3% del trabajo a tiempo parcial es desarrollado por las mujeres

Mañana, 22 de febrero, se celebra el Día por la Igualdad salarial entre mujeres y hombres, y Emakunde/Instituto Vasco de la Mujer, recuerda que la discriminación salarial es uno de los factores que reproduce y perpetúa la desigualdad de mujeres y hombres en nuestra sociedad.
Según se desprende de los datos de la Encuesta de Estructura Salarial del Instituto Nacional de Estadística, actualmente se calcula que la diferencia salarial entre hombres y mujeres es de 7.139,50 euros (Mujeres: 19.771,80/ Hombres: 26.911,40).  Por sectores, las mayores diferencias se producen en el sector servicios, el que mayor número de mujeres emplea. Si se comparan los salarios que perciben las mujeres y los hombres con ocupaciones medias-bajas, siendo 100 el de los hombres, ellas perciben entre 67 y 65. Mientras que en España es de un 25,6%, a nivel europeo, se calcula que en los países de la UE la brecha salarial entre mujeres y hombres es de un 17,4%.
Se trata de cifras contundentes que ponen de manifiesto un problema cuyos factores son, en muchos casos, de difícil identificación para la opinión pública. Esta dificultad provoca que la conciencia social no sea paralela a la magnitud y la importancia de este problema.
La segregación ocupacional es uno de los factores que se encuentra en el origen de este tipo de discriminación. La segregación horizontal y vertical que persiste en todo el mundo relega a las mujeres a determinados tipos de trabajo o les impide ocupar posiciones de liderazgo. Fruto de esta segregación existen los empleos considerados femeninos, que se remuneran peor.
Además, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones las mujeres tienen que aceptar ocupaciones de mayor flexibilidad laboral para equilibrar las necesidades del trabajo y la familia, lo que contribuye a la citada segregación laboral. En consecuencia, existe en todo el mundo una representación excesiva de las mujeres en trabajos de tiempo parcial. Concretamente, en al CAV el 85,3% del trabajo a tiempo parcial es desarrollado por las mujeres, según se desprende de la Encuesta de Población Activa del INE.  De este modo, 2,7 de cada 10 mujeres ocupadas en la CAV tienen un contrato parcial, mientras que la proporción es de 3,8 de cada 100 en el caso de los hombres.
Tampoco podemos olvidar que un elevado porcentaje de las personas ocupadas en el sector informal son mujeres. El otro trabajo, el del cuidado de los familiares y del hogar, que sigue recayendo en un alto porcentaje sobre las mujeres, les impide, en muchos casos, la promoción en igualdad con los hombres en el mercado laboral. 
La discriminación se intensifica  por la existencia de numerosos ámbitos de actividad con mayor presencia de hombres que se benefician de retribuciones suplementarias que amplían las divergencias salariales entre los sectores fuera de los tipos básicos.

Euskadi, bien común