Invierno 2011 - Nº 79

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Campaña online para que las violaciones correctivas de Sudáfrica sean contempladas como crímenes de odio

Bandera del arco iris (decorativa)La activista sudafricana Ndumie Funda, fundadora del movimiento Luleki Sizwe, que ayuda a las homosexuales marginadas de los suburbios de Ciudad del Cabo, ha promovido una campaña online Change.org para exigir a las autoridades sudafricanas que las denominadas “violaciones correctivas” a las que son sometidas cientos de lesbianas en aquel país se consideren “crímenes de odio”. La plataforma se ha propuesto conseguir 150.000 firmas.

Sudáfrica goza de una legislación muy avanzada en materia de derechos de las minorías sexuales. Fue el primer país en el mundo en considerar ilegal la discriminación basada en la orientación sexual, ha sido también el primer país africano en legalizar el matrimonio del mismo sexo y la primera república del mundo en garantizar a la comunidad GLBT los mismas derechos en todos los aspectos de la vida, incluyendo la adopción y el servicio militar. Sin embargo, en los guetos de las grandes ciudades se siguen practicando las “violaciones correctivas”, denominadas así porque quienes las cometen dicen querer “curar” a las lesbianas de “su enfermedad”.

Según datos de Luleki Sizwe, cada semana más de diez lesbianas son violadas o ultrajadas por pandillas sólo en la localidad de Ciudad del Cabo. Cada día son violadas 150 mujeres en Sudáfrica y en la última década 31 lesbianas han sido asesinadas a causa de su sexualidad. Cada año, aproximadamente 500 mujeres denuncian que han sido víctimas de violación correctiva. Esta misma fuente señala que muy pocos casos son resueltos y castigados.

La Ley de Igualdad sudafricana aprobada en 2000 considera “crímenes de odio” los cometidos contra miembros de minorías por su identidad étnica, política, religiosa, social o sexual, pero los jueces y fiscales se resisten a emplear esta agravante en los procesos por los ataques a las lesbianas, que son tratados por la justicia como cualquier otra agresión sexual.

Euskadi, bien común