Primavera 2011 - Nº 80

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Mujeres en las Artes Visuales (MAV): IGUALDAD EN EL SISTEMA DEL ARTE

Rocío de la Villa, crítica de arte, profesora en la Autónoma de Madrid y presidenta de MAV

Rocio de la VillaDespués de año y medio de existencia, MAV (Mujeres en las Artes visuales) cuenta con más de 230 asociadas: es la asociación interprofesional de las mujeres en el sector de las artes visuales en el Estado español. Formamos parte de MAV artistas, coleccionistas, críticas y comisarias, galeristas, gestoras e investigadoras con el objetivo de acabar con la discriminación sexista que impide el acceso a las mujeres a la igualdad efectiva en el sistema laboral del arte contemporáneo.

 
Como otras asociaciones fundadas recientemente en el ámbito de mujer y cultura: CIMA (cine y audiovisuales) y Clásicas y Modernas (literatura y cultura), que se suman a otras precedentes como “La mujer construye” (arquitectura), MAV surge al amparo de la Ley Orgánica de Igualdad (2007), desarrollada también en las legislaciones de las Comunidades Autónomas. Esta ley contiene el Artículo 26 dedicado exclusivamente al ámbito de la cultura y promulga la obligación de que todas las administraciones e instituciones del Estado fomenten activamente la igualdad de oportunidades, incluso mediante la aplicación de acciones positivas para alcanzar una sociedad más equitativa. En esta ley se establece el objetivo de la paridad entre un 40% y un 60% de participación. En MAV, sin embargo, no defendemos la mera aplicación de cuotas al margen de la excelencia profesional en las artes visuales, porque sabemos que actualmente en el Estado español hay suficientes profesionales mujeres sobradamente cualificadas para que la paridad sea real en cualquier ámbito laboral así como en los órganos de decisión en las artes visuales, sin menoscabo de la excelencia.


Uno de los ejes de actuación de MAV es el Observatorio, a través del que estudia y difunde datos y cifras y denuncia casos inaceptables e discriminación. La publicación periódica en nuestra web de informes demuestra que si bien desde la década de los sesenta la formación de las mujeres en los estudios en arte alcanzó el 50%, creciendo gradualmente hasta casi el 70% actual, sin embargo, estos porcentajes se invierten en la inserción y práctica profesional. Hoy, como hace décadas, la mayoría de las mujeres en el Estado español siguen siendo excluidas o subordinadas en el sistema del arte. Por ejemplo, en el caso de las artistas: aun cuando las licenciadas en Bellas Artes rebasan el 60% desde los años noventa, sólo el 30% consigue obtener ayudas, becas y premios que durante el periodo de profesionalización pueden ser decisivos para su inserción laboral. Un elemento que puede explicar esta primera criba es la composición de los jurados que conceden tales distinciones y regidos por la desigualdad, con la misma proporción de tres mujeres frente a siete hombres. Después, sólo entre un 16% y un 20% de las artistas consigue ingresar en el mercado del arte a través de las galerías. Pero si nos fijamos en la Feria Internacional ARCO –la referencia del más alto nivel– el porcentaje apenas supera el 7%. De hecho, la producción de las artistas está sometida a una norma invisible de falta de visibilidad y de minusvaloración económica y simbólica: en la última década, sólo un 9% accedió a exposiciones individuales en museos y centros de arte. Y los porcentajes siguen descendiendo si atendemos al número de artistas y de sus obras en las colecciones públicas: en torno a un 5%. Esto explica el escaso reconocimiento de las artistas si atendemos a los premios de más prestigio: todavía ninguna artista española o residente en el Estado español ha obtenido el Premio Velázquez ni el Príncipe de Asturias. En cambio, si observamos los organigramas de los museos, observamos que cerca del 90% en su personal laboral son mujeres, mientras la dirección de estos centros está absolutamente masculinizada. Las mujeres sustentamos la gestión del arte y también somos el público mayoritario, pero hemos de acatar la producción y los criterios establecidos por instancias de decisión con un perfil netamente masculino.
Otro de los ejes fundamentales de MAV es el Centro de Documentación, mediante el que ya hemos comenzado a construir un archivo de todo lo aportado por las mujeres al sistema del arte, ofrecemos herramientas para la investigación para la teoría y la práctica del arte desde perspectivas feministas y de género y que esperamos convertir en el nexo de todas las investigaciones llevadas a cabo en las últimas décadas pero que se encuentran todavía hoy dispersas y difícilmente accesibles. Además, consideramos que el debate teórico es imprescindible para no incurrir en errores en la negociación política.


Documento de Buenas Prácticas

Durante este primer año y medio de experiencia asociativa, MAV ha conseguido insertar su voz e incluir sus objetivos en el conjunto de las asociaciones del sector de artes visuales. Junto a otras asociaciones como UAAV (Unión de Asociaciones de Artistas Visuales), IAC (Instituto de Arte Contemporáneo), el Consorcio de galerías, asociaciones de críticos y comisarios como el Consejo de Crítico de Artes Visuales y ADACE (Asociación de Directores de Arte Contemporáneo), hemos firmado cartas y comunicados en defensa de la aplicación del “Documento de Buenas Prácticas”, que sostiene la necesidad de que los cargos de dirección de los museos sean asignados por concurso público, puesto que la cooptación perjudica siempre a las mujeres. Y también hemos contribuido en la redacción del documento “Medidas en defensa del arte español”, donde se encuentra un apartado específico sobre “igualdad”, como un elemento imprescindible para alcanzar el objetivo de excelencia que compartimos todos los profesionales en el sistema del arte.


A dos bandas, bien trabajando en iniciativas con otras asociaciones del sector, bien con las asociaciones de mujer y cultura –con quienes hemos presentado una queja al Defensor del Pueblo ya aceptada– y también con iniciativas propias, MAV se ha convertido ya en interlocutora en negociaciones con la Administración del Estado (Ministerio de Cultura, AECID …) y de las Comunidades Autónomas. La transferencia de competencias también en materia de cultura a las CCAA compromete la acción de MAV en el fortalecimiento de sus iniciativas a nivel territorial y local. Por ello, a partir de las primeras mesas “Mujeres en el sistema del arte” –celebradas en marzo de 2010, revisando en cuatro sesiones la cadena del sistema artístico: desde la producción, a la gestión, distribución y difusión–, hemos iniciado un plan de visibilización y toma de contacto con agentes y responsables de las administraciones e instituciones locales a través de mesas de debate, que ya se han celebrado en Vitoria-Gasteiz (Sala Amarica), San Sebastián-Donostia (galería Arteko), Barcelona (Fundació Tàpies), Sevilla (CAAC) y que proyectamos continuar en todo el Estado, con especial atención a las Universidades, ya que las jóvenes han de conocer la discriminación sexista que tendrán que superar en el futuro, si no se comprometen en la transformación igualitaria de nuestra sociedad.
Las profesionales que hoy pertenecemos a MAV trabajamos para conseguir cambios sustanciales en el presente. Para MAV es urgente e inaplazable la visibilización de la contribución decisiva y ya aportada por las mujeres en el arte: en 2010 celebramos la primera edición de los Premios MAV, en reconocimiento a la trayectoria profesional, que fueron concedidos a la artista Eva Lootz y a la comisaria Berta Sichel. A través de su web y de múltiples iniciativas, MAV ofrece visibilidad y una red de colaboración que esperamos que se multipliquen por las sinergias entre sus asociadas.
www.mav.org.es

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