Entrevista: Izaskun Landaida Larizgoitia, directora de Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer.

"Las mujeres se han incorporado al ámbito productivo en mayor medida que los hombres lo han hecho al reproductivo"

Como viene recordando Emakunde/Instituto Vasco de la Mujer, el año 2015 se han celebrado dos efemérides importantes en el trabajo por la igualdad: El vigésimo aniversario de la aprobación por la ONU de la Declaración y Plataforma de acción de Beijing y el décimo aniversario de la aprobación por el Parlamento Vasco de la Ley para la Igualdad de Mujeres y Hombres. Habría que añadir otro motivo de celebración, y es que este año la ONU ha otorgado a Emakunde el Primer Premio al Servicio Público en la categoría que distingue la "promoción de la perspectiva de género" por haber demostrado "la excelencia en la implementación de la Ley Vasca para la Igualdad de Mujeres y Hombres".

Todos estos motivos son suficientes para felicitarnos por un lado, reflexionar por otro y situar los retos pendientes en el camino hacia la igualdad.

1.- En la Declaración de Beijing por primera vez los Gobiernos manifestaron su compromiso por implicar a los hombres en todas las acciones a favor de la igualdad. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Estos acuerdos internacionales se han traducido en instrumentos reales para implicar a los hombres en las acciones y políticas de igualdad de mujeres y hombres?

No hay duda de que en los últimos veinte años muchas cosas han cambiado en nuestra sociedad en relación con la igualdad entre mujeres y hombres. Afortunadamente nuestros valores y creencias son más favorables hoy a la igualdad. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer para cumplir los compromisos de la agenda de Beijing. Beijing+20 se ha celebrado en un momento clave para dar un nuevo impulso a los compromisos contraídos por los Estados. Los avances formales y normativos producidos en los últimos 20 años en materia de igualdad son indiscutibles y lo que reclamamos es la necesidad de que ese derecho a la igualdad se convierta en una realidad. No podemos olvidar que estos instrumentos ayudan en la medida en la que establecen líneas de actuación, son herramientas de trabajo que nos permiten avanzar en este sentido pero que después deben de adecuarse y llevarse a la práctica en los diferentes países. No son la meta sino el punto de partida. Y como señalas, ya en 1995 cuando se aprobó la Plataforma de acción de Beijing, se consideró que la implicación de los hombres era necesaria si queríamos avanzar hacia una sociedad igualitaria. Y lo mismo podemos decir de la Ley para la Igualdad aprobada en 2005. Hoy seguimos trabajando para conseguir esa implicación.

La realidad es que la sociedad sigue mostrándonos una fotografía desigual generada por la división sexual del trabajo y la asignación tradicional de la producción a los hombres y la reproducción a las mujeres. Lo productivo y el espacio público siguen siendo mayoritariamente de los hombres, y el cuidado de las personas, el espacio privado, sigue siendo un espacio asignado mayoritariamente a las mujeres. Es evidente que se han dado cambios y que hemos avanzado, no tenemos más que mirar a nuestro alrededor y comprobar la mayor implicación de los hombres en muchos aspectos, aunque esta incorporación al cuidado y al trabajo doméstico está siendo lenta. Las mujeres se han incorporado al ámbito productivo en mayor medida que los hombres lo han hecho al reproductivo. A pesar de los cambios, este modelo sigue permaneciendo en las mentalidades de gran cantidad de mujeres y hombres y esto dificulta enormemente la consecución de la igualdad de mujeres y hombres.

2.- La Ley Vasca para la Igualdad recoge también este planteamiento y dirige acciones específicas dirigidas a los hombres. Asimismo, los Planes de Igualdad de la Comunidad Autónoma posteriores a la Ley incorporan objetivos específicos al respecto. Sin embargo, ¿no cree que las políticas de igualdad se siguen asociando a temas de “mujeres”? ¿Por qué cuesta tanto que los hombres se sientan implicados en este tema?

Efectivamente todavía hay quien cree que la igualdad es cosa de mujeres cuando en realidad las políticas de igualdad busca el paso de una sociedad aún androcéntrica a otra igualitaria que persigue la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Supone trabajar por una sociedad mejor, más justa y democrática, otra forma de organización más enriquecedora para todas las personas que en ella vivimos. Para ello no sólo se necesitan leyes, que también y son muy importantes, pero junto con las leyes la sociedad tiene que cambiar algunos valores que dificultan enormemente la igualdad. Tenemos claro que sin cambio de valores, no se puede dar ninguna transformación social. Para pasar de un modelo androcéntrico y desigual, a otro igualitario y justo, es preciso desarrollar otros valores por los que deba regirse nuestra sociedad. Los valores contemporáneos, los nuestros, aunque indudablemente han cambiado, siguen admitiendo que los hombres son superiores jerárquicamente a las mujeres y que sus acciones son más importantes. Sabemos que el cambio de valores no es algo que se logra de la noche a la mañana. Es un trabajo a medio-largo plazo. Pero no hacer nada hoy, sería además de una grave irresponsabilidad, realmente negativo para nuestra sociedad

3.- En 2007 Emakunde pone en marcha Gizonduz, iniciativa dirigida a promover que los hombres vascos se impliquen a favor de la igualdad y en contra de la violencia. ¿Cuál es su valoración de la iniciativa Gizonduz y por dónde cree que van los retos en el trabajo con los hombres?

Es una iniciativa pionera del Gobierno Vasco, impulsada por Emakunde y que aún hoy sigue despertando mucho interés en otras comunidades y países a los que nos invitan. Promueve la concienciación, participación e implicación de los hombres en pro de la igualdad de mujeres y hombres desarrollando para ello desarrollando para ello, entre otras medidas, un programa anual basado en la sensibilización y formación dirigido a promover en los hombres el cambio de valores que mencionaba anteriormente a fin de que en el día a día se comprometan activamente a favor de la igualdad. Ahora mismo estamos en proceso de evaluación del trabajo realizado hasta el momento y a la espera de estas conclusiones que seguro nos ayudaran a marcar nuevos retos y estrategias de futuro.

4.- Los cambios y el avance de las mujeres hacia la igualdad han sido evidentes en estos años, a pesar de todo lo que nos queda por avanzar y conquistas por conseguir. ¿Considera que los cambios en los hombres se han producido al mismo nivel? ¿En qué terrenos se encuentran las mayores resistencias al cambio?

Como he comentado anteriormente, el paso de las mujeres del espacio privado al público se está produciendo en mayor medida que el de los hombres del público al privado. Creo que los hombres tienen una asignatura pendiente muy importante porque los cambios no se han producido al mismo nivel. Pasarse de un lugar a otro supone renuncias, o dicho de otro modo, supone repensar y reorganizar algo que dábamos por hecho que era de determinada manera. Para ello hay que salirse de la zona de confort y prestarse a nuevos pactos. Creo que las mayores resistencias al cambio se encuentran en reconocer la autoridad y el poder de las mujeres, por un lado, (tenemos que tener muy presente que a pesar de los avances, seguimos viviendo en una sociedad androcéntrica, que en gran medida considera que los hombres son superiores jerárquicamente a las mujeres y en base a esa creencia gozan de una serie de privilegios); y en aceptar que los cuidados de las personas y del ámbito doméstico son un muy importante aspecto de nuestra sociedad que son responsabilidad de todas las personas que viven en esta sociedad.

5.- Una de las graves conculcaciones de derechos humanos es la violencia contra las mujeres. Como sociedad tenemos el deber moral de poner todos los medios a nuestro alcance por avanzar hacia una sociedad libre de violencias. Es responsabilidad de todas y de todos. ¿Por dónde debería plantearse una propuesta de trabajo conjunta, de mujeres y hombres en contra de la violencia machista?

Evidentemente estamos como bien dices ante la vulneración de un derecho humano y esto es lo primero que tenemos que tener presente. Creo que es clave la actitud activa de toda la ciudadanía y en especial la de los hombres. En esta tipología de violencia son algunos hombres los que agreden por lo que sería clave que el resto, la gran mayoría, que no comparte este proceder expresara alto y claro su posición contraria y convertirse así en agentes de cambio. Y creo que este cambio, como todos los grandes cambios, debe darse a partir del cambio en las pequeñas actitudes cotidianas. No es suficiente con que un hombre se muestre públicamente en contra de la violencia contra las mujeres, el verdadero cambio vendrá cuando ese hombre desautorice a otro hombre cuando cuente un chiste sexista en el que se denigre la dignidad de las mujeres, por ejemplo. Estar en contra la de violencia contra las mujeres es también no admitir estas actitudes que crean un caldo de cultivo propicio para que se produzca la violencia contra las mujeres. No es suficiente con declarar que se está en contra de la violencia contra las mujeres, hay que implicarse a través de acciones cotidianas para evitar la creación de ese caldo de cultivo.

Creo que se han dado pasos, pero todavía hay un recorrido largo en camino hacia una sociedad más igualitaria en la que no haya espacio para ningún tipo de manifestación de violencia contra las mujeres. Es clave que cada cual desde su posición interioricemos que trabajar por una sociedad más igualitaria es trabajar por una sociedad libre de violencia contra las mujeres.

6.- En el ámbito de la corresponsabilidad, en el trabajo doméstico y de cuidados se han producido algunos cambios en el papel de los hombres en los últimos años, pero las cifras de usos del tiempo de mujeres y hombres nos siguen indicando que estamos lejos de la equidad. ¿Qué tipo de medidas se pueden tomar para favorecer una mayor implicación de más hombres en el trabajo doméstico y de cuidados? ¿Cómo favorecer que más hombres soliciten excedencias y permisos?

Hay una idea que debemos tener muy presente. La vida de las personas engloba diferentes facetas: la laboral, la familiar y la personal. El día tiene 24 horas y en ese tiempo debemos tratar de atender esos espacios diferenciados. Si por ejemplo los horarios laborales ocupan todo nuestro tiempo poco podremos dedicar al resto de facetas. Hay que hacer posible el equilibrio entre ellas si queremos sociedades verdaderamente sostenibles. Para ello hay que empezar por valorar las tareas de cuidado y considerar que son tan necesarias e importantes que las productivas. Hay que tener en cuenta el valor social del cuidado.

Considero que hay tres ámbitos de trabajo claves: por un lado, corresponsabilidad en el reparto de tareas del hogar y cuidado de personas dependientes (es decir, reparto de responsabilidades en estos ámbitos); por otro, que las empresas ofrezcan medidas para poder llevarlo a la práctica con otros sistemas organizacionales, flexibilidad horaria, etc; y tercero, que las administraciones sigan prestando y adecuando servicios que posibiliten la conciliación de ambos ámbitos. En todo caso, visto que en el trabajo de todos estos años no se ha producido un salto cualitativo de los hombres en este sentido, considero que tal y como indica nuestro VI Plan para la Igualdad, aunque desde el Gobierno Vasco no tengamos competencia para ello, tenemos que continuar trabajando para promover la equiparación de los permisos de maternidad y paternidad para que sean de igual duración e intransferibles. En los países que así lo han hecho se han producido más avances en este sentido.

7.- Cada vez aparece con mayor claridad que, a pesar de los esfuerzos en muchos campos, las nuevas generaciones siguen teniendo muchos comportamientos sexistas o al menos no avanzan en sus valores y sus prácticas hacia una mayor igualdad de mujeres y hombres ¿Qué tipo de actuaciones se deben emprender para acelerar el cambio hacia la igualdad? Aquí también encontramos muchas resistencias en muchos hombres jóvenes para avanzar hacia posiciones más igualitarias ¿Cree que son necesarios programas específicos dirigidos hacia los chicos jóvenes? ¿Sobre qué temas se debería trabajar de manera más prioritaria?

El fomento de la igualdad en el ámbito educativo ha sido desde un inicio una prioridad para Emakunde. De hecho, desde principios de los 90 el Instituto de forma ininterrumpida ha trabajado para promover una escuela igualitaria. Y de hecho, hoy en día se sigue trabajando y, en este sentido, me gustaría destacar el programa “Nahiko”, una iniciativa que se desarrolla desde 2003 en el ámbito de la Educación Primaria con el fin de prevenir la violencia contra las mujeres desde el contexto escolar, y el programa Beldur Barik, un programa interinstitucional, creado en 2010, que lidera Emakunde junto con Eudel, y las tres diputaciones y que tiene como objetivo prevenir la violencia contra las mujeres a través del trabajo con chicas y chicos. Entre los programas se encuentra también Gizonduz, en el marco del cual hemos elaborado un video juego, que esperamos presentarlo públicamente en breve y que está dirigido a la gente joven, especialmente a los chicos, con el fin de prevenir conductas sexistas y violentas.

El papel de la educación, del mundo educativo, es clave a la hora de construir una sociedad basada en valores igualitarios y de respeto, eliminando estereotipos, integrando el saber de las mujeres en los contenidos que se imparten, capacitando al alumnado para que la elección de estudios se realice libre de condicionamientos basados en el género., etc.

Pero no es el único ámbito en el que hay que trabajar. Existen muchos agentes socializadores que construyen identidades, maneras de ver el mundo, creencias y valores. Y todos ellos son importantes. Entre ellos destacan la familia, el entorno familiar, tenemos que pensar qué modelos estamos ofreciendo a la juventud, y también destacan los medios de comunicación y su gran influencia en las personas, especialmente en las más jóvenes. En este sentido, por citar algunas de las medidas que hemos impulsado desde Emakunde, destacaría la labor de la Comisión para una comunicación y una publicidad no sexista Begira, trabajando junto con los propios medios y agencias. Es importante incidir en los medios, incrementando el número de programas y contenidos que promueven una presencia equilibrada y una imagen plural de ambos sexos, al margen de cánones de belleza y estereotipos sexistas y eliminando imágenes y contenidos mediáticos que presenten a las personas como inferiores o superiores en función del sexo, o como meros objetos sexuales, así como los que justifiquen, banalicen o inciten a la violencia y, en particular, a la violencia contra las mujeres.

Como sociedad debemos de hacer una profunda reflexión acerca de qué tipo de mensajes que estamos trasladando a nuestros menores y en este sentido el papel de la familia creo que es protagonista. Las mujeres y los hombres jóvenes siguen reproduciendo en muchos casos roles y estereotipos que siguen perpetuando la desigualdad. Por eso es tan importante el trabajo desde el minuto cero. Desde el ámbito educativo, desde el familiar, desde los medios de comunicación… Todos los agentes socializadores pueden ser o bien agentes de cambio o bien agentes perpetuadores del modelo que predomina actualmente. En manos de cada uno y cada una, desde su ámbito de decisión y responsabilidad, está el intentar dar pasos para cambiarlo.

Euskadi, bien común