ENTREVISTA A MIQUEL MISSÉ

“Seguramente en nuestra cultura los cuerpos masculinos reciben más reconocimiento y menos presiones que los femeninos”

Miquel Missé es sociólogo y activista trans. Ha participado en diversos colectivos de lucha trans en Barcelona y ha sido miembro activo de la Red Internacional por la Despatologización Trans así como dinamizador de la campaña internacional Stop Trans Pathologization 2012.. Ha editado junto con Gerard Coll-Planas el libro El género desordenado (Editorial Egales, 2010). Además de otros trabajos como sociólogo, ha participado en Pla Municipal para el colectivo LGTB del Ayuntamiento de Barcelona y en el proyecto europeo (Against Homophobia European Local Administration Devices)

1.- Para empezar por algo en teoría fácil, para ti que es ser hombre ó ser mujer?

La pregunta es bastante difícil! Para mí las categorías hombre o mujer son unos códigos, una herramienta, unos modelos de comportamiento, unos trajes muy bien hechos para salir a la calle y relacionarse. Aunque seguramente mucha gente dice ser hombre o mujer, en mi experiencia no son tanto cosas que uno es sino cosas que uno representa. Yo no diría que soy un hombre, simplemente que si tengo que elegir entre uno de los dos, prefiero ser identificado como hombre.

2.- Te defines a ti mismo como persona “trans”. Puedes explicarnos qué quieres decir con este término? En qué consiste la transexualidad?

La experiencia trans, desde mi punto de vista, tiene que ver con la experiencia de sentirse identificado con el género “opuesto” al que te fue asignado. Y esa experiencia acoge una multiplicidad de situaciones y matices. No todas las personas trans modifican su cuerpo o su documentación en el mismo grado. Yo me identifico como “trans”, desde la misma lógica que señalaba antes. No creo que tenga una esencia trans, pero es una categoría que me sirve para explicarme al mundo. Y para mi es importante decir que soy trans porque me parece que tiene sentido visibilizar el recorrido que uno ha hecho en relación al género y la identidad. Seguramente puedo hacer ese activismo porque vivo en espacios en los que visibilizarme como trans no pone en riesgo mi vida. Y es un gran privilegio. Sin duda.

3.- La transexualidad a menudo se asocia a una relación conflictiva con el cuerpo que lleva al cambio de género, operación de genitales y en ocasiones a imitar los estereotipos más clásicos de feminidad o masculinidad? No es contradictorio con la crítica que desde el feminismo se realiza al concepto de género cómo construcción cultural?

Creo que aquí se mezclan argumentos de distintos niveles. En primer lugar, la experiencia trans tiene que ver con una relación conflictiva o en cualquier caso especial con el cuerpo. En nuestra cultura la identidad de género está estrictamente vinculada con el sexo biológico y con unas características corporales determinadas. Esa forma de entender la identidad y el cuerpo forma parte de los valores fundamentales de nuestra cultura y es algo que hemos incorporado a la hora de interpretar el mundo. Es decir que no es que las personas trans tengamos especial interés en rompernos la cabeza con nuestro cuerpo, es que todo el mundo en esta sociedad vive fuertes presiones corporales en relación a los estereotipos de la masculinidad y la feminidad y en este sentido las personas trans somos la punta más visible de ese iceberg de malestares. Pero no es un malestar distinto al que en otro grado perciben muchas personas que no son trans. Por otro lado, la idea de que las personas trans imitan los estereotipos de género es una idea bastante obvia, las personas de forma mayoritaria reproducen roles de género normativos, por que las personas trans iban a ser la excepción?

En segundo lugar se encuentran las críticas que se han formulado al modelo sexo-género, a la construcción de los estereotipos de masculinidad y feminidad, etc. Estas críticas, que más allá de los feminismos los movimientos trans han ido incorporando en los últimos años, las situaría en un nivel distinto. Desde mi perspectiva no es nada contradictorio vivir en una sociedad binaria en la que muchas personas sienten la necesidad de transitar de un género al otro y a la vez muchos discursos y movimientos plantean una crítica radical a la construcción del género y el sexismo. No existe un mundo paralelo al que podamos trasladarnos las personas que no compartimos este modelo de pensamiento, así que mientras lo criticamos, tratamos de sobrevivir en él lo mejor que podemos.

4.- Se habla más que nunca de este tema y en esta visibilización está saliendo a la luz el debate sobre niñas, niños y adolescentes trans. Cómo analizas todo el tema de los menores transexuales?

Diría tres cosas. En primer lugar, la categoría menores transexuales me parece compleja. Agrupar la experiencia de personas de un año con la de personas de diecisiete implica reunir experiencias radicalmente distintas en un espectro muy amplio. Entiendo que la categoría “menores transexuales” ha servido para poner el tema sobre la agenda pero espero que cada vez más se vaya matizando. En segundo lugar, algunos de los argumentarios que se sostienen cuando se habla de estos menores remiten a discursos profundamente biologicistas, binarios y en definitiva sexistas. Algunas ideas que escuchamos hoy cuando se habla de menores transexuales eran ideas que el movimiento trans llevaba años combatiendo, por ejemplo la diferenciación cerebral del sexo o la importancia del cambio corporal por encima de todo. Creo que hay que ser crítico con estas formulaciones aunque procedan de voces presuntamente progresistas. Y por último, diría que el debate sobre como acompañar la diversidad de género en la infancia y la adolescencia es un debate clave y debe realizarse con prudencia. Hoy en día, muchas familias se están formando para acompañar a sus hijos e hijas con la mejor energía posible. Creo que el activismo trans adulto puede ofrecer muchas herramientas a estas familias y puede ayudar en la reflexión sobre la autoestima corporal, el reconocimiento de la identidad trans como parte de la diversidad, el combate de los mitos sobre la experiencia trans, etc. Es decir que los golpes que nos hemos llevado algún*s sirvan para que otr*s puedan pensar con más herramientas como vivir su vida.

5.- En tus declaraciones, das importancia a la distinción entre la identidad de género y las expresiones de género ¿en qué consiste esta distinción?

La expresión de género es una categoría bastante innovadora y a la vez apasionante. Es un concepto que hace referencia al comportamiento de género y se distingue de la identidad de género. Nos sirve para poder explicar que un chico puede ser extremadamente femenino y no por eso se siente mujer. Sin esa categoría, estábamos atrapados porque cuando hablamos de un chico muy femenino muchas personas deducían que si su identidad es femenina es porque se siente chica. Y lo que ahora podemos matizar es que su identidad no tiene por qué verse modificada por el hecho de tener una expresión de género femenina. A la vez, es una categoría muy interesante para trabajar en la infancia.

6.-Y para terminar, crees que es más fácil vivir en un cuerpo masculino?.

Seguramente hay distintas respuestas posibles. La primera es que no diría que es más fácil de forma absoluta porque muchas de mis compañeras trans no se sentirían identificadas. Depende de cada persona. La segunda es que seguramente en nuestra cultura los cuerpos masculinos reciben más reconocimiento y menos presiones que los femeninos. Y por último diría que yo he preferido habitar un cuerpo aparentemente masculino. Digo esto porque tampoco estoy seguro de que mi cuerpo sea masculino, tengo bigote pero también tengo vagina.

Euskadi, bien común