Entrevista a Mariano Nieto Navarro. Campaña 19 de marzo: #Aitak+

Presentación personal:

Tengo 57 años y vivo con mi pareja desde hace 28. Tenemos dos hijas y un hijo de 27, 24 y 18 años respectivamente.

Estudié ingeniería naval y actualmente trabajo como funcionario técnico superior examinador de patentes en la Oficina Española de Patentes y Marcas, un organismo autónomo del Ministerio de Industria.

Soy miembro de la Red de Hombres por la Igualdad desde su creación en 2010.

En 2012 fui “nombrado” representante/colaborador de la Red en la PPIINA. Actualmente soy parte del equipo de dirección de esta Plataforma.

 

¿Cuando fuiste padre, como te planteabas crianza?

Como un cuidado material y afectivo, y un acompañamiento del desarrollo personal de las criaturas.

¿ Que hacías para tratar de ser un padre igualitario ? ¿Ha cambiado tu percepción de la paternidad?

Traté de compartir al 50% todas las tareas de cuidado material de las criaturas y también las tareas domésticas. También de las preocupaciones y cuidado afectivo (cogía mucho a ls bebés, incluso con el torso desnudo piel con piel). Aunque intenté acercarme a ese 50% todo lo que pude, no llegué a alcanzarlo por los horarios de trabajo imposibles y jornadas de trabajo interminables. Como mi pareja tenía empleos con menor exigencia horaria, fue ella quien absorbió toda la parte que yo no pude hacer. Cambié varias veces de empresa en busca de mejores condiciones horarias, sin éxito. En 1999 hice una oposición a funcionario del Ministerio de Industria como última salida posible al tema de los horarios y jornadas de trabajo interminables en la empresa privada. A partir de ahí todo cambió: menos dinero pero más tiempo para compartir los cuidados.

He ido dándome cada vez más cuenta de hasta qué punto las condiciones materiales (falta de permiso de paternidad, falta de horarios y de jornadas de trabajo racionales, etc.) moldean una paternidad distante y ausente de la vida de ls hijs. Me he ido dando cuenta de hasta qué punto paternidad es estar en el día a día y no perder el hilo de la vida de ls hijs. Lo de dedicar poco tiempo pero tiempo de "calidad" es un poco mentira. Hay que estar ahí, aunque sea haciendo la comida o limpiando los baños, para que tus criaturas te sientan y te incorporen a su mundo y puedas entrar en sus conversaciones y ellos puedan entrar en las tuyas. He tenido que desaprender lo de "aprovechar el tiempo" o lo de que "el tiempo es oro", para aprender que hace falta tiempo de estar, sin más, para poder ser una referencia cotidiana para ls hijs.

¿Qué te hubiera ayudado en el proceso de la paternidad entonces? Y ahora?

Me hubiera ayudado tener un padre cercano en el día a día, para haber aprendido eso desde niño. Me hubiera ayudado saber mostrar más mis emociones y menos mis juicios "objetivos". Me hubiera ayudado tener unos horarios racionales y una jornada laboral más corta. Me hubiera ayudado tener un permiso de paternidad largo, para enganchar más con mis criaturas desde un principio.

¿Qué crees que es lo que resulta más difícil para una paternidad responsable?

Creo que lo más difícil es deshacerse de la escala de valores aprendida del rol masculino tradicional, cambiar el imaginario del protector-proveedor al cuidador-acompañante. También luchar contra los prejuicios y prácticas de las empresas como los horarios interminables, el "presentismo", los canales informales de decisión en el bar al final de la jornada, la censura por la supuesta falta de "compromiso" con la empresa y con tu "carrera" profesional, las preguntas de "¿y qué le pasa a tu mujer?", etc.

¿Qué crees que debe hacer un padre para ser igualitario?

Primero, compartir las tareas de cuidado material (ocuparse y preocuparse: organización) al 50% con la otra persona progenitora. Segundo, compartir al 50% la dimensión afectiva de los cuidados. Esto último implica estar presente en casa y en los espacios de ls niñs, y realmente interesarse por ellos/as, cambiar las prioridades mentales para dejar de pensar en el trabajo, valorar la interacción y disfrutar de la relación con ellos/as.

¿Desde la PPIINA que pasos planteáis como necesarios para impulsar la paternidad responsable?

La PPIINA es una organización con una única reivindicación, que es la equiparación legal de los permisos de maternidad y paternidad. Esto desde luego no es en absoluto suficiente para conseguir la paternidad responsable, pero es un paso imprescindible y con una gran poder simbólico y pedagógico. A veces se plantea la objeción de que los hombres van a emplear el permiso de paternidad para irse a pescar o al fútbol; pero la experiencia de aquellos países donde existen permisos de paternidad amplios, intransferibles y bien pagados, demuestra que cuando a los hombres se nos da la oportunidad de cuidar, nos ponemos a ello y aprendemos rápido, y muy pocos se escaquean (entre otras cosas porque si estás solo con el bebé no te puedes marchar por ahí aunque quieras).

Por otro lado, la vinculación emocional temprana con el bebé que propicia un permiso de paternidad largo, igual al de maternidad, está demostrado que tiene repercusión en la relación posterior del padre con el/la hijo/a a lo largo de los años de desarrollo infantil y adolescente.

Por tanto, en la PPIINA pensamos que la equiparación e intransferibilidad de los permisos de paternidad y maternidad es el primer paso necesario para impulsar la paternidad responsable e igualitaria.

Desde las redes de grupos de hombres por la igualdad se señala el día 19 de marzo como referente para trabajar la paternidad igualitaria y responsable. ¿Por qué ?

Queremos utilizar una efemérides de origen religioso y aprovechamiento comercial, con una carga simbólica tradicional, para re-significarla con un contenido muy sencillo y por ello muy potente: el buen padre no es el ganapán distante y ausente sino el igualitario y responsable.

Algunos incluso reivindicamos la figura de un San José, que el imaginario popular pinta como un pobre hombre al que "los ratones han roído los calzones", como una persona cuya historia sin embargo demuestra que desafió los peores prejuicios machistas de su época no ejerciendo su privilegio masculino del repudio y adoptando al hijo de su pareja como propio. Nada de un pobre hombre, por tanto, sino más bien un hombre sensible y a la vez fuerte para enfrentarse a los estereotipos masculinos tradicionales. No un padre igualitario exactamente como lo concebimos hoy, pero sí un hombre ciertamente alejado del modelo masculino al uso.

Euskadi, bien común