Entrevista: Pello Ulazia Ibarzabal

Aún hoy en día no es habitual que sea un hombre el que asuma las responsabilidades principales del hogar que ahora nos toca asumir a nosotros en completo silencio. En este sentido, propongo una actitud activa, más allá de las reivindicaciones, partiendo del compromiso de la praxis y dirigida al establecimiento de nuevos órdenes estético-políticos.

1.- Antes de empezar, quisiéramos que te presentes, para que podamos conocerte mejor.

Nací en 1966, en Mutriku, Gipuzkoa. Soy doctor en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco y profesor del área de Didáctica de la Expresión Plástica en la escuela de Magisterio (BAM) adscrita a la Universidad de Deusto. También actúo como artista y soy padre de tres criaturas.

De entre mis propuestas artísticas se pueden destacar las siguientes:

• El proyecto Karea: intervención artística realizada en el Paseo Nuevo de Donostia, dentro del espacio cultural de Tabakalera (CICC), en 2007.

• En 2009, participé en el área de “Innovación para el progreso social sostenible” dentro del XVII. Congreso de Eusko Ikaskuntza, en el apartado "Ikerkuntza Proiektuen Proposamenak" ("Propuestas de proyectos de investigación").

• Presenté en el espacio Arteleku de Gipuzkoa el proyecto Nola egin arteaz?, bajo el título “Artista eragile estetiko gisa paisaiaren eraikuntza fisiko eta sinbolikoan” ("El artista como agente estético en la construcción física y simbólica del paisaje"), con el patrocinio del Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura.

• En mi último proyecto, Isilean (En silencio), expuesto hasta el próximo 9 de abril en el espacio cultural Bastero de Andoain (Gipuzkoa), indago sobre la paternidad, la masculinidad y la dimensión política del espacio doméstico. En la mesa redonda organizada en el día de la inauguración, participaron el consejero de Políticas Sociales del Gobierno Vasco, Angel Toña, la directora de Emakunde, Izaskun Landaida Larizgoritia, y la doctora en Historia del Arte por la Universidad del País Vasco Haizea Barcenilla García.

 

2.- En tu último proyecto artístico "Isilean", propones reflexionar con un enfoque de género en torno a los modelos sociales actualmente consolidados en la sociedad. Cuéntanos algo más sobre la idea y los objetivos. ¿Por qué esta exposición?

Los orígenes del proyecto Isilean se retrotraen a hace diez años, cuando decidimos que yo asumiría la responsabilidad principal en el cuidado de nuestros hijos e hijas y de las labores del hogar. Fue una decisión que tomamos de modo natural, ya que mi esposa tenía responsabilidades que le obligaban a pasar largo tiempo fuera de casa y mi proyecto de futuro (la tesis doctoral) se podía compatibilizar más fácilmente con el estar en casa.

En consecuencia, este proyecto pretende ser el relato artístico de las vivencias y experiencias estéticas que he experimentado durante estos diez años pasados dentro del ámbito doméstico, con el objetivo principal de agilizar los cambios necesarios para la consecución de la igualdad género y la promoción de nuevas formas de masculinidad. Al mismo tiempo, dirijo mi mirada a las labores que se realizan en el ámbito doméstico y familiar, con el fin de visibilizarlas, a través de fotografías, vídeos y esculturas. De esa manera, pretendo mostrar la dimensión política de dichas labores y relaciones, consciente de la fuerza que tienen las prácticas estéticas en el contexto social.

Asimismo, a través del relato artístico, y desde una mirada compleja y sensible, he buscado potenciar el debate en torno a numerosas cuestiones vinculadas directamente con dichas prácticas (el cuidado de las personas cuidadoras, la retribución, la presión de los roles masculinos y femeninos...), desde un punto de vista tanto administrativo, como antropológico y feminista. Por lo tanto, Isilean, desde la posición que brindan las prácticas estéticas, pretende ser un impulso para la "revolución" o transformación que aún tenemos por finiquitar.

 

3.- ¿Por qué “Isilean”? ¿Qué pretendes expresar con ese título?

El título del proyecto alude al trabajo silencioso que se realiza dentro del ámbito doméstico, con el objetivo de reflejar un modo de actuar ante todo lo que queda por hacer en cuanto a las prácticas domésticas y sociales ("actuando en silencio"). En ese sentido, mi intención es rendir un homenaje a ese trabajo digno que durante siglos ha sido realizado en silencio.

Aún hoy en día no es habitual que sea un hombre el que asuma las responsabilidades principales del hogar que ahora nos toca asumir a nosotros en completo silencio. En este sentido, propongo una actitud activa, más allá de las reivindicaciones, partiendo del compromiso de la praxis y dirigida al establecimiento de nuevos órdenes estético-políticos.

 

4.- Actualmente existen modelos de unidades de convivencia diversos, además de la familia tradicional: hombres que viven solos, mujeres que viven solas, custodias compartidas (unas más compartidas que otras), personas del mismo sexo conviviendo juntas... ¿Crees que esa diversidad puede ayudar a avanzar en una socialización más igualitaria de las labores de cuidados? Y de serlo así, ¿cómo lo haría?

Me parece que más que de la socialización de las labores de cuidado deberíamos ser conscientes de su categorización o dimensión política, es decir, del impacto directo que dichas actividades tienen en el estado de salud de la sociedad, ya que, seguramente, están estrechamente relacionadas: cuanto más igualitaria la socialización, mejor desempeñaremos las responsabilidades. Pero el primer paso sería tomar conciencia sobre la importancia e impacto que tienen dichas responsabilidades, ya que un hogar es un proyecto en el que participan varias personas y que repercute en nuestro bienestar. Las comidas diarias, los objetos que nos rodean y especialmente el tiempo y la dedicación que le ofrezcamos a nuestras necesidades emocionales y a las de quienes nos rodean tendrán un impacto directo en el bienestar de todos nosotros.

Por otra parte, cuantas más unidades familiares diversas y diferentes asuman dichas responsabilidades será más enriquecedor, sobre todo si se trata de modelos que no coinciden con los estereotipos tradicionales, en la medida en que sirven como medios de expresión de nuevos modos de actuar y de vivir.

 

5.- ¿Cómo ves a los chicos jóvenes al respecto? ¿Se han dado cambios positivos? ¿Qué podemos hacer para superar la resistencia que los hombres muestran ante un posicionamiento igualitario y de corresponsabilidad? ¿Cómo percibes a las chicas jóvenes?

Se han dado avances. Los jóvenes no tienen inconveniente para reivindicar la igualdad de derechos de hombres y mujeres.

De todos modos, dichas reivindicaciones se refieren principalmente a la esfera profesional; la cosa cambia cuando se trata del ámbito personal o cotidiano, en el que, por una parte, tiene gran fuerza el modelo sexualizado, apoyado por muchas jóvenes que priorizan su valor como objeto sexual. Por otra parte, no existe una reflexión sobre el espacio doméstico, es invisible. En la sociedad actual damos importancia a lo que se ve: el ámbito profesional y social, y también a la persona individualmente, al bienestar personal. Sin embargo, el ámbito doméstico lo mantenemos en silencio, no hacemos hincapié en lo que consideramos como un trabajo sin prestigio, dejándolo en manos de una segunda persona, como si no fuera acorde con nuestra dignidad.

Considero que tiene mucha importancia la labor que las instituciones pueden hacer en ese ámbito, sobre todo a través de acciones destinadas a prestigiarlo, lo que, a mi entender, influiría directamente en la consecución de una igualdad real.

 

6.- ¿Cómo influyen acciones del tipo de Isilean? ¿Qué respuesta has recibido de las personas que la visitan?

Aunque este tipo de acciones no son de gran repercusión, debido al planteamiento selectivo que se hace del espacio artístico, dirigido a un destinatario minoritario, me he encontrado dos tipos de reacciones. Por una parte, la de la identificación: ha habido quien se ha sentido identificada con las actividades diarias que he intentado representar, sobre todo muchas mujeres maduras, quienes, según me han manifestado, han sentido que con mi proyecto de alguna manera he dignificado su trabajo diario. Igualmente me han dicho sentirse identificados algunos hombres que se han encontrado en una situación similar a la mía, para quienes, nuestra aportación, en la medida que somos hombres, puede convertirse en un medio de reforzar el valor de dicho trabajo. Pero por otra parte, tengo la impresión de que también han surgido nuevas miradas: así, a través de la magia que caracteriza al arte, hemos captado y representado la esencia estética, su potencialidad para la transformación, de numerosas situaciones y elementos existentes en numerosas actividades que diariamente son marginadas de nuestra mirada. En ese sentido, me han comentado que actividades y objetos que normalmente consideramos vulgares y pesados se han convertido incluso en atractivos.

 

7.- ¿Consideras que el mundo del arte está especialmente sensibilizado respecto a la igualdad entre mujeres y hombres? ¿Cuál es la situación de mujeres y hombres en dicho espacio?

El arte ha demostrado repetidamente su compromiso innegable hacia problemas sociales, sobre todo respecto a la consecución de la igualdad entre mujeres y hombres. Especialmente reseñable es la aportación realizada por el arte feminista en la década de los 70, reivindicando que lo personal es político. Esa es, para mí, la aportación que ha hecho el arte. Aunque, evidentemente, la capacidad comunicativa de una obra se basa en su "esencia artística", y no en el tema y la ideología que expresa, este relato no ha empleado el arte para "dotar de estética" a los objetos y a las actividades domésticas, sino para poner en evidencia una estética que integra dentro de sí diversas experiencias y "miradas artísticas". La inquietud artística manifestada a través del proyecto Isilean, más que en la definición formal de su trabajo, se ha basado en la potencialidad de su esteticismo, partiendo de su capacidad transformadora de las costumbres.

8.- Por último quisiera saber si conoces la iniciativa Gizonduz. ¿Cómo pueden implicarse los hombres para construir una sociedad más igualitaria?

Sí, la conozco, y además de interesante me parece necesaria. Considero especialmente destacable la labor pedagógica que desarrolla el programa, su esfuerzo por reinterpretar esta sociedad aún machista, es decir, el compromiso que asume dirigido a modificar los modelos y comportamientos que tenemos interiorizados, después de entender su origen.

Al fin y al cabo, cuando hablamos de igualdad nos estamos refiriendo a una sociedad más justa, y si queremos una sociedad más justa, es imprescindible la aportación de todas las personas que la integramos. Los hombres, siendo la mitad de la sociedad, no podemos darle la espalda a toda la labor que queda por hacer en pro de la igualdad de derechos, y, en ese sentido, es imprescindible que cuestionemos y rechacemos el modelo utilizado hasta ahora, dándonos cuenta de que con esta lucha salimos ganando todas las personas.

No se trata de una competición entre dos colectivos, sino de un reto para todo el mundo, y renunciar a participar nos empequeñece como hombres.

Euskadi, bien común