Una investigación becada por Emakunde evidencia una mayor dificultad de las mujeres para acceder a tratamientos por adicciones

16 de febrero de 2021

  • El estudio propone mejorar el trabajo de prevención con perspectiva de género
  • Muchas mujeres intentan ocultar el problema de adicción para evitar el castigo social

 

Emakunde/Instituto Vasco de la Mujer ha presentado el estudio "¿Encuentran las mujeres obstáculos para acceder y mantenerse en los recursos de tratamiento de adicciones? Análisis de la situación actual”, fruto de la beca a trabajos de investigación en Igualdad de Mujeres y Hombres que el Instituto convoca anualmente.

El estudio ha sido realizado por un equipo formado por Nagore Oroz, Yolanda Cervero y Iosu Martínez, que a lo largo de un año han entrevistado a mujeres con diferentes adicciones y a profesionales que trabajan de manera directa con ellas para realizar un análisis de la situación actual en la CAPV. “Con el presente estudio, queremos poner de relieve la influencia de la estructura social en el análisis del consumo de sustancias de las mujeres, puesto que la estructuración social de género permanece en la base de este fenómeno”, han explicado las autoras.

En la presentación del estudio, la directora de Emakunde, Izaskun Landaida, ha señalado que "en el ámbito de la salud, como en todos los demás ámbitos, es muy importante tener en cuenta la perspectiva de género, así como en el tratamiento de las adicciones, no sólo porque los cuerpos de mujeres y hombres no son iguales, sino porque las condiciones de trabajo y vida que tenemos, los mandatos sociales que se nos imponen… etc. son diferentes, y, por tanto, los riesgos y enfermedades que podemos tener pueden ser diferentes o ser vividos de diferente manera".

Además de profundizar en la experiencia de mujeres y profesionales en los diferentes recursos de tratamientos, el trabajo propone alternativas de mejora tanto en la prevención como en el acceso a dichos recursos. Y sobre todo, se incide en visibilizar una realidad para que “mujeres que se quedan fuera del sistema puedan optar a un tratamiento adaptado a las características y necesidades propias del género”.

La investigación ha analizado la experiencia de 127 mujeres que se encontraban en diferentes etapas de tratamiento, o incluso que no accedían a los recursos. Entre aquellas que no habían accedido a ningún tipo de ayuda, las investigadoras detectaron que muchas intentaban ocultar el problema para evitar el castigo social.

El estudio también ha profundizado en las motivaciones por las que una mujer que accede a un tratamiento opta por continuarlo o abandonar. El sentirse más empoderadas o la mejora de la salud son los principales motivos para permanecer y finalizarlo. Aun así, según la investigación, la mitad de las mujeres confiesa haber sentido deseos de abandonar por factores relacionados con la convivencia en un grupo principalmente masculino, lo que se traduce en una falta de confianza y actitudes, en ocasiones, machistas.

La ayuda jurídica y psicológica ante situaciones de violencia de género y la demanda de grupos formados solo con mujeres y trabajados con perspectiva de género, son las necesidades que demandan las participantes en el estudio.

El colectivo de profesionales
En lo que se refiere a las experiencias de profesionales, más de la mitad del colectivo consultado admite que las mujeres, por el hecho de serlo, encuentran dificultades para acceder a un recurso de tratamiento por adicciones. Y si bien coinciden en que no hay barreras objetivas, los obstáculos están asociados a los roles de género tradicionales, tales como priorización del cuidado de otras personas o el estigma social.

El colectivo formado por profesionales de campos como medicina familiar, enfermería, educación social o psicología, considera que para facilitar el acceso de mujeres con drogodependencias a los tratamientos es esencial la asequibilidad, tanto económica como geográfica, atención específica y más formación en género.

Propuestas de mejora
El estudio finaliza con algunas propuestas de intervención. Así, el equipo investigador plantea mejoras en el trabajo de prevención de las adicciones con perspectiva de género, enfocado a mujeres jóvenes y adolescentes. En lo relativo a facilitar el acceso a los tratamientos para mujeres con adicciones se propone trabajar en campañas de comunicación con una mirada feminista, diseñar protocolos de detección e incorporar profesionales con una amplia formación en género.

Las autoras también plantean propuestas para mejorar la adhesión de las mujeres a los tratamientos como establecer grupos de mujeres para favorecer el diálogo, trabajar con los hombres en aspectos relacionados con el género e integrar a la familia a lo largo del tratamiento.

 
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