Verano 2011 - Nº 81

Sumario
Artículos

Bertsolarismo: ¿hacia una nueva definición?

Jone Miren Hernández
Profesora de Antropología Social. UPV-EHU

Villabona año 1801. Cuatro mil personas se han reunido en la plaza del pueblo. Es un día de febrero en el que debido a los carnavales se ha anunciado un desafío entre dos bertsolaris. El ganador conseguirá cinco onzas de oro. Tres personas ejercen de jurado.  Juan Ignazio de Zabala (Amezketa) y José Joaquín de Erroicena “Txabalategi” (Hernani) están preparados para una sesión de dos horas.
Este evento está considerado como el comienzo oficial del bertsolarismo contemporáneo. Antes de él existían bertsolaris y cierto tipo de actuaciones pero los testimonios sobre las mismas nos han llegado de forma suelta y aislada. Los bertsos, romances, coplas, canciones, endechas... eran expresiones ligadas a la vida cotidiana. Sin embargo, hacia 1935 estas manifestaciones populares se convirtieron en objeto de investigación. Manuel Lekuona clasificó el bertsolarismo dentro de la literatura popular y a partir de ese momento el interés por este tema se difundió y amplió. Hoy en día se ha convertido en un elemento imprescindible para comprender tanto la cultura vasca como la sociedad vasca. 
Las décadas 1980 y 90 suponen notorios cambios en el bertsolarismo. Se apropia de un espacio importante, sobre todo, en los medios de comunicación y en la televisión. El eco de los concursos convierte a los bertsolaris en un fenómeno de masas en Euskal Herria. En esos mismos años se advierte también una preocupación por la trasmisión de este fenómeno y como consecuencia surgen y se desarrollan las escuelas de versificación.
Sin embargo, estos destacables cambios no han sido suficientes para cambiar el bertsolarismo completamente. Tal vez debido a eso también el bertsolarismo tiene unas bases tan sólidas en la actual cultura vasca. En el trabajo de la persona que ejerce el bertsolarismo -convertido en espectáculo o no- encontramos los elementos habituales: la palabra, la melodía y la improvisación delante del público. Su propuesta es completamente minimalista, la más simple entre las simples. Y cooperativa. Desde el punto de vista de quien se dedica al bertsolarismo, el público es el agente imprescindible, de hecho el verso toma sentido sólo cuando llega al público. Cada uno de nosotros hace propias e interioriza las palabras de quien versifica. Las digiere y reflexiona sobre ellas. Es en ese momento cuando el verso se completa. Además, una vez interiorizado puede durar a través del tiempo. Los versos que se recuerdan pueden ser cantados una y otra vez, activando y reactivando las emociones.

Siempre ha habido mujeres bertsolaris

Hasta aquí unas cuantas pinceladas para comprender cómo es el bertsolarismo y en qué consiste. ¿Y los bertsolaris? ¿Quiénes han sido los creadores y autores de los versos? En los dos últimos siglos, principalmente hombres, plaza-gizonak. Además de en distintos espacios públicos (las plazas de los pueblos) los bertsolaris cantaban en bares y sidrerías. En los siglos XIX y XX encontramos a los bertsolaris sobre todo en ambientes informales. El bertsolari tenía gusto por la diversión, y el humor y la alegría eran el eje de sus actividades, pero al mismo tiempo, se les reconoce la habilidad  para crear discursos de gran sentido y su tendencia hacia la reflexión. El plaza-gizon representaba la voz del pueblo.
Y ¿las mujeres? ¿Cuál ha sido su papel en el origen y desarrollo del bertsolarismo? Siempre ha habido mujeres bertsolaris. En documentos del siglo XV se las menciona. Eran autoras de canciones épicas y endechas. Y precisamente por esto eran castigadas. En el Fuero de Vizcaya  de 1452 se prohíben expresamente los cantos y coplas públicas de las mujeres. Si se llegó a la prohibición se puede pensar que su protagonismo no era carente de importancia. A pesar de las dificultades, las mujeres siguieron cantando y componiendo versos aunque, eso sí, fueron restringiendo sus apariciones públicas.
Gracias al trabajo realizado por Carmen Larrañaga hemos conocido la vida y la creación de algunas mujeres bertsolaris del siglo XX. Si nos fijamos en estas biografías nos daremos cuenta de la razón por la que el número de mujeres que cultivaron este arte durante los siglos XX y principios del XXI sea tan escaso. Como señalamos anteriormente, fueron las tabernas, las sidrerías y las plazas de pueblo los escenarios habituales del bertsolarismo. Tal y como establecía la ideología de la época, la mujer quedaba relegada al ámbito del hogar (privado), mientras que el de la calle (público) era patrimonio de los hombres. Según cuentan estas pioneras, no estaba bien visto que las mujeres frecuentaran los lugares donde normalmente se celebraban sesiones de bertsolaris, al menos no con voz propia, ni siquiera como portavoces. Por eso, aunque había mujeres que confesaban su deseo de ser bertsolaris, sólo les era posible actuar en lugares muy determinados: en el hogar (durante celebraciones familiares) o en el ámbito religioso (iglesias, conventos o eventos relacionados con ellos).

El empuje de Bertsozaleen Elkartea

Villabona 2011. Han pasado más de 200 años. La asociación de personas aficionadas al bertsolarismo, Bertsozaleen Elkartea, tiene su sede principal en esta localidad (en casa Subijana, junto con la Fundación Mintzola). Si nos acercamos a ella veremos a muchas mujeres practicando el bertsolarismo, haciendo un gran esfuerzo, realizando una gran labor para aumentar la presencia de las mujeres en este campo y para que los temas de género sean reconocidos. Se pueden apreciar ya los frutos del esfuerzo de tantos hombres y mujeres. Empieza a ser evidente la presencia de las mujeres en estos últimos 30 – 40 años, en lugares como las escuelas de bertsolaris (tanto alumnas como profesoras) en las competiciones (participantes, de jurado o personas que determinan el tema de las composiciones). De la invisibilidad han pasado a proyectar sombras. Aparecen nombres y caracteres propios: Arantzazu Loidi, Kristina Mardaras, Maialen Lujanbio, Estitxu Arozena. Las siguen otras.
En este recorrido hay una fecha señalada en rojo: el 13 de diciembre de 2009 Maialen Lujanbio se convierte en la campeona de Euskal Herria. Impresiona ver la imagen de una mujer campeona y hay quien piensa que se ha cruzado la meta de la igualdad. La falta de equidad, la discriminación parecen cosas del pasado. Si nos fijamos en el estado de la sociedad vasca o en la cultura ¿tenemos argumentos suficientes como para creer que estamos en lo cierto? El bertsolarismo no se entiende sin entender la cultura y la sociedad vascas. Por eso, resulta difícil creer que la discriminación que perdura tanto en la sociedad como en la cultura no se refleje en otros ámbitos como en el del bertsolarismo.
Todavía es notable el peso que tiene el sistema de género en la sociedad, en el modo de vida, en la experiencia, en el proceso de aprendizaje, en el de socialización, en la construcción de identidades, en las previsiones. Cargamos todos ellos en la mochila, en la misma mochila que llevamos durante el proceso de creación. Y esa mochila será muy distinta para una mujer o para un hombre. En la mochila que han cargado los hombres ha habido más herramientas con las que seguir adelante: sus modos de creación, su presencia, su discurso, sus palabras, sus melodías, su aspecto coinciden con el paradigma de bertsolari, como cabría de esperar.  Las principales definiciones que han surgido alrededor del bertsolarismo (el canon) coinciden con la experiencia y los modelos de los hombres. Sin embargo, a pesar de que la mochila de las mujeres esté llena de los complementos necesarios para ejercer el bertsolarismo, no han encontrado el modo de transformar en modelo ni de poner en escena los discursos, las palabras y las melodías procedentes de su experiencia. La mayoría de las veces han optado por simular el “canon”.
Durante el siglo XX se impuso el modelo del hombre de la plaza (plaza-gizon). ¿En el siglo XXI? Una previsión: el bertsolarismo camina hacia una nueva definición en la que será imprescindible la aportación de las mujeres. Las composiciones se llenarán de las vivencias, las emociones, las melodías, los deseos y las reivindicaciones de las mujeres, para poder así representar el bertsolarismo de todos y todas.

Euskadi, bien común