Verano 2011 - Nº 81

Sumario
Artículos

LAS MUJERES DEL VALLE DE HUSHE COMO PROTAGONISTAS DEL MODELO DE DESARROLLO

Texto: Sarai Martín, responsable de Género de Félix Baltistan Fundazioa


Las desigualdades de género son origen de muchas de las problemáticas ligadas al desarrollo, como la feminización de la pobreza, la violencia estructural contra las mujeres, la violación de sus derechos humanos, una esperanza de vida más corta que la de los hombres, entre otras. En este artículo se quiere mostrar a través de los apoyos de Félix Baltistan Fundazioa (FBF) cómo las mujeres han ido tomando espacio en los ámbitos comunitarios y son la voz de los diferentes proyectos puestos en marcha.

¿Por qué es importante la participación de las mujeres en el desarrollo?

Los seres humanos no somos seres pasivos en el desarrollo, por lo que no es indiferente la participación que cada persona tiene en el logro de esos objetivos. En los Informes de Desarrollo Humano, se expresa que en ninguna sociedad las mujeres disfrutan de las mismas oportunidades que los hombres y que si el desarrollo humano no incorpora la condición de los sexos está en peligro. El impacto del desarrollo económico y la globalización sobre las relaciones de género, y más particularmente sobre la vida de las mujeres pobres, están interrelacionadas, ya que la desigualdad de género está integrada en los procesos de desarrollo dirigidos por la globalización económica y, al mismo tiempo, el desarrollo se construye sobre esas desigualdades de género.

Con el enfoque de Género en el Desarrollo (GED) se busca lograr el empoderamiento de las mujeres y de otros colectivos en desventaja, incluyendo la satisfacción de las necesidades prácticas de género para asegurar la alimentación, vivienda, agua y autosuficiencia económica; busca la superación de las desigualdades estructurales a través del poder de movilización de la comunidad; y considera que tanto mujeres como hombres deben participar en la identificación, diseño y ejecución de sus propios proyectos sociales.

Como en el caso del valle de Hushé, para construir una sociedad realmente igualitaria es indispensable adoptar unos instrumentos y desarrollar una serie de políticas especiales para las mujeres que consideren su situación de vulnerabilidad, tanto en las esferas públicas como en las privadas, que reconozcan sus necesidades particulares y que garanticen eficazmente la eliminación de las desigualdades históricas y las injusticias estructurales que experimentan por el sólo hecho de ser mujer. Por lo tanto, la inversión en los proyectos para la promoción de la equidad de género y el empoderamiento de las mujeres son vitales no sólo para mejorar las condiciones económicas, sociales y políticas de la sociedad en su conjunto, sino para lograr una ciudadanía plena. Es un asunto de derechos humanos y justicia social.
 
Localización del valle de Hushé

Gilgit-Baltistán (donde se encuentra el valle de Hushé) es una región que actualmente pertenece a territorio pakistaní y está dividida entre dos potencias -Pakistán e India- que llevan más de 50 años en conflicto irresoluto. Esta línea de control hace que las fronteras con India y con China situadas a escasos 60-100 km del valle de Hushé, estén cerradas al acceso de civiles, haciendo que el pueblo baltí se vea más aislado geográficamente aún. Esta delicada situación política, así como lo remota e incomunicada que se encuentra la escasa población que la habita y su grado de pobreza, constituyen las razones principales que explican su marginalidad respecto a otras áreas del país y la falta de interés por parte de los poderes políticos estatales en la promoción de su desarrollo.
El valle de Hushé se presenta como un escenario de frágiles viviendas de pequeñas dimensiones. Sus habitantes viven de una agricultura de supervivencia basada en el trigo, pequeñas producciones de verduras para el autoconsumo, los albaricoques y algunas otras frutas; las personas pudientes  pueden tener algunos animales domésticos como: gallinas, ovejas y alguna vaca. La producción agrícola no llega a satisfacer íntegramente las necesidades básicas. Son las mujeres las que soportan el mayor peso de toda esta economía de subsistencia; agricultura y ganadería son atendidas por ellas, así como los cuidados de personas ancianas, niñas y niños. Los hombres, por el contrario, buscan suerte como porteadores o guías de montaña durante el verano, cuando las expediciones de montañeros, montañeras y senderistas internacionales llegan a la región.

La vida de las mujeres en el valle

En el valle de Hushé nos encontramos con una realidad muy dura para las mujeres, llena de obstáculos que les impide progresar en su autonomía y crecimiento personal. Se levantan a las cuatro de la mañana y su jornada termina sin parar a las diez u once de la noche. Sus labores son: el cuidado de la familia (incluidos el marido, hijos e hijas, personas ancianas, etc.), las labores domésticas (como ir a por leña para cocinar, ir a por agua, lavar en el río, proveer de alimentos, etc.), labores en el campo (se pasan muchas horas sembrando y recogiendo trigo en el campo), en definitiva, se encargan de mantener la vida de la familia y la agricultura, lo que les provoca que no tengan tiempo para ellas y grandes carencias en su salud. La climatología y la altura en la que se encuentra este lugar hace que no lo tengan nada fácil para avanzar en la agricultura, pero para ello, se está trabajando en la utilización de nuevas energías renovables, invernaderos, cursos de conservación, etc. que hace que aprendan nuevos modos de sacar partido a sus escasos recursos.

Durante los últimos años se han realizado esfuerzos en organizar a las mujeres para que ellas mismas adquieran conciencia de sus propios derechos como mujeres y que comiencen a ejercerlos. El proyecto que ha puesto en marcha FBF promueve un espacio para la comunicación y la formación de las mujeres, se ha establecido un Vocational Centre para mujeres en Machulo (comunidad donde FBF centra sus acciones), como un lugar pensado para que las mujeres realicen cursos, reuniones, actividades colectivas, etc. Es un espacio de reunión que les da la posibilidad de poner en común sus necesidades; y planifican actividades de interés para ellas, por ejemplo cursos con diferentes temáticas relacionadas con la agricultura, la higiene, nutrición, manualidades, etcétera.

Las mujeres de Machulo se han organizado en un comité con representantes de los distintos barrios del pueblo, y desde el mismo coordinan y organizan actividades. No hay que olvidar que en este camino encuentran resistencias por parte de los sectores más conservadores de la comunidad que les limita para poder llevar a cabo sus iniciativas. Muchas de las condiciones que sólo son atribuidas a las mujeres provocan deserción en la escuela, además desarrollan el papel de mujeres y madres en edades muy tempranas, no tienen el mismo acceso a los recursos que los hombres, ni tienen vía libre para participar en la vida pública y comunitaria. Sin embrago, realizan una incansable e incipiente labor para el sostenimiento de las familias y de la comunidad, por lo que es necesario revalorizar sus esfuerzos, actividades y trabajo; y crear lazos para que puedan desarrollar su autonomía y crecimiento personal. Sólo a través de estas claves se podrá conseguir la igualdad entre mujeres y hombres, y con ello, un desarrollo integral en las comunidades del valle de Hushé.

Los avances de las mujeres del valle de Hushé
El pasado mes de mayo, por primera vez en el valle de Hushé se ha creado un equipo de trabajo de 31 mujeres que representan a todas las comunidades, con el objetivo de avanzar en el logro de un modelo de desarrollo humano sostenible que contemple desde el inicio las perspectivas y necesidades de las mujeres. Se ha constituido tras un previo proceso de movilización social de las comunidades del valle, en el que se puede destacar que a pesar de la gran carga de trabajo y responsabilidades que tienen en la comunidad y dentro de sus familias, también se quieren sumar al carro del desarrollo a través de su alta participación en las mismas. Además, en algunas comunidades por primera vez han surgido diferentes reuniones mixtas, que les ha permitido exponer sus problemáticas delante de los hombres.
Todas las mujeres del valle coinciden en que la mayor prioridad y necesidad que tienen es mejorar los servicios sanitarios, especialmente en periodos de embarazos, debido a que están totalmente desatendidas. En el último mes se han producido dos muertes de mujeres por esta causa. Como una segunda necesidad e interés han mostrado la importancia de tener espacios donde les permitan aumentar sus capacidades, crecer profesional y personalmente, como son los Vocational Centre para mujeres. A través de ellos tendrían la posibilidad de recibir diferentes formaciones que les permitiría abrir un nuevo abanico de posibilidades y compartir con otras mujeres sus problemáticas, lo cual sería un paso más para lograr la autonomía en un futuro. Como tercera problemática que les impide avanzar, han identificado la falta de educación, ya que tres de cada cuatro mujeres son analfabetas -en el caso de los hombres, dos de cada cinco-. Le sigue la necesidad de un mejor transporte que les afecta también a la hora de poder acudir al hospital más cercano. También han identificado la falta de inclusión de las mujeres en un nuevo modelo de agricultura y el limitado acceso al agua potable en algunas comunidades.
Los hombres de estas comunidades empiezan a entender que si quieren avanzar en este nuevo modelo de desarrollo, las mujeres deben ser parte del mismo. Empiezan a surgir mujeres lideresas, se han creado asociaciones agrícolas que posibilitan ingresos económicos a las mujeres, a lo largo de estos años se han formado 150 mujeres en el Vocational Centre de Machulo, se han formalizado las relaciones con el gobierno y empiezan a proporcionarles apoyo. Por primera vez una mujer ha hablado en un acto público de la comunidad, además se van creando nuevos Vocational Centres en otras comunidades como Saling y Thalis. Aunque estos avances parezcan muy pequeños, en una cultura tan aislada y tradicional como es la baltí, son cambios muy significativos, por lo que hay que seguir poniendo en marcha estrategias que integren a las mujeres y no causen conflictos internos, para que puedan visualizar que otro futuro es posible en su comunidad.

Euskadi, bien común