Verano 2011 - Nº 81

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Cuesta reconocer lo que hacen la mujeres y ganar el campeonato, simbólicamente, es un paso

Texto: Edurne Begiristain
Fotos: Karlos Corbella


Maialen LujanbioEn los últimos años las mujeres se han ido haciendo un hueco en el bertsolarismo. Maialen Lujanbio Zugasti (Hernani, 1976) es el ejemplo más significativo de este hecho. Comenzó a versificar con 15 años en la escuela de versos de su ikastola. En 2003 ganó el Campeonato de Gipuzkoa. Además ha conseguido clasificarse tres veces para la final del Campeonato Nacional: en 1997, 2001 y 2005. Hace dos años ganó en una final memorable, el Campeonato Nacional de Bertsolaris celebrado en el BEC, convirtiéndose en la primera mujer campeona en la historia de este certamen. 


-En un tiempo era difícil concebir que el campeón de Euskal Herria pudiera ser una mujer. Ahora, cada vez hay más mujeres bertsolaris. ¿Qué reflexión te sugiere este hecho?
Esa evolución hay que insertarla en su contexto. Creo que ha habido algunas actuaciones o decisiones claves que explican la presencia actual de las mujeres en la versificación. Si volvemos la vista treinta años atrás, la semilla la encontramos en las escuelas de versificación que fueron creadas por un instinto de supervivencia del bertsolarismo. La semilla más importante es esa. La creación de las escuelas ha tenido mucha influencia, y creo que ha sido la clave para la situación actual. De hecho, las escuelas dieron nueva vida, rejuvenecieron e hicieron cambiar el bertsolarismo. Es dentro de esa generación de jóvenes en la que yo entiendo también la presencia de las mujeres. Una generación entera de jóvenes, de niños y niñas, que empieza a participar en el mundo del verso, y esos jovencitos, chicos y chicas, emprenden el camino juntos en las escuelas y en las escuelas de versos. A consecuencia de ello, en los concursos interescolares, comienzan a aparecer juntos en las plazas. Ese es el contexto. Yo veo la presencia de la mujer en la versificación como una consecuencia de ese punto de inflexión.

-La presencia de las mujeres en la sociedad se está extendiendo a muchos ámbitos. Lo que está ocurriendo en el bertsolarismo por tanto es también un reflejo de la sociedad.
 Sin duda alguna. Aunque el fenómeno del bertsolarismo se puede analizar de manera aislada, es parte de la sociedad y no puede comprenderse sin el proceso que se da en el seno de la misma. Hay necesidad, precisamente, de analizar la presencia que tiene la mujer en el bertsolarismo dentro del conjunto de actividades públicas. Hay muchos ejemplos: la música, la política, el deporte... Cada ámbito tiene sus especiales características pero es innegable que la presencia de la mujer hay que situarla en un contexto general.

 -Has sido la primera mujer bertsolari campeona. ¿Cómo viviste esa experiencia? ¿Qué importancia le das al hecho de ser la primera mujer ganadora?
Maialen LujanbioNo asumo especialmente, a nivel personal, la importancia de ser la primera mujer ganadora, como una marca o señal distintiva. Pero mirándolo desde otro plano, es decir, olvidando mi nombre en todo esto, creo que es importante que haya una mujer campeona por la referencialidad que este hecho puede tener. El colocarse la txapela es muy simbólico, y si has llegado a ese alto puesto quiere decir que hay un recorrido hecho. Eso da a conocer que cada vez hay más mujeres en las plazas y que una, por ahora, ha conseguido ser la ganadora. Además de eso creo que es importante porque es una referencia para los niños y niñas y los jóvenes de hoy en día y porque para ellos será una imagen normal y natural ver a una mujer campeona. Los críos y crías actuales comenzarán sabiendo que las mujeres componen versos y que han llegado a ser campeonas. Les resultará  bastante habitual.

 -Cuando ganaste la txapela, dijiste que ser la primera mujer campeona fue un pequeño hito. ¿Lo dijiste por lo que acabas de explicar?
Sí, lo dije por las razones que he mencionado. Porque de alguna manera se reconoce que una mujer puede llegar a eso. Como he dicho antes, ha costado dar importancia, valor y legitimidad a la palabra de la mujer en las actividades públicas. A las mujeres también nos cuesta porque tenemos muchas inercias a nivel inconsciente y por la influencia de la cultura que hemos recibido. Creo que cuesta ver y reconocer lo que hacen las mujeres. Y en este caso, el hecho de haber ganado la txapela, simbólicamente, ya es, un paso.

- Las competiciones de bertsolaris tienen mucha importancia y eso está ligado al reconocimiento. En el caso de las mujeres, ¿podríamos decir que las competiciones han servido para lograr su reconocimiento?
No sé si esto ocurre sólo en el caso de las mujeres. Creo que una competición  es una especie de examen para cualquier bertsolari. Tal vez las competiciones  no tengan a la larga la misma importancia que las actuaciones, porque el bertsolari se gana su prestigio en las plazas y porque en sí, la competición no es el lugar más importante del bertsolarismo. El concurso es el lugar más espectacular, más simbólico, pero donde de verdad actuamos no es ahí sino en las plazas durante los fines de semana. Es ahí donde se deben conseguir el reconocimiento, la comunicación, el éxito. El concurso tiene sus propias características, porque al fin y al cabo se trata de una competición, y se podría analizar su relación con las mujeres. Pero más allá de las diferencias entre hombres y mujeres, podríamos analizar si coinciden o no las características personales y las de los concursos. De todos modos, nuestro lugar de juego más específico es el otro, el de la plaza.
 
- El bertsolarismo está más cerca de los valores de los hombres y lo que más se valora son las características que se consideran masculinas: la solidez y la seguridad, entre otras. ¿Qué consecuencias ha tenido la incorporación de las mujeres? ¿Qué han aportado?
Creo que todavía es temprano para analizarlo, porque desde el punto de vista del número somos muy pocas las mujeres bertsolaris, a pesar de que seamos cada vez más. La mayoría de ellas son jóvenes, acaban de empezar. Yo soy de las mayores y aún me considero joven mentalmente, fíjate. Lo que quiero decir es que aún es pronto para percibir una verdadera influencia. Es verdad que en el bertsolarismo las mujeres estamos muy sensibilizadas y que estamos reflexionando bastante sobre ello, analizando los modelos de bertsolarismo, sus formas y características, viendo dónde estamos colocadas, cómo desarrollamos ese rol ante el público, cada una con sus características particulares, viendo si chocamos o no. Es verdad que el bertsolarismo ha mostrado hasta ahora características ligadas al prototipo masculino. Pero también tiene rasgos de un lenguaje propio, que corresponden a un uso especial de la palabra, del argumento, del canto, y que no son expresamente características masculinas sino del propio arte del bertsolarismo. Ahora estamos analizando si esos rasgos son propiamente del bertsolarismo o proceden de un bertsolarismo desarrollado por los hombres.
 
- Empezaste joven en el bertsolarismo. Y esa conciencia de ser mujer y bertsolari ¿la tenías ya entonces o surgió más tarde?
No tuve más remedio que ser consciente del hecho de que era una mujer, porque a los quince años ya estaba actuando en las plazas. Aunque al principio no era tan consciente, menos mal, porque era impermeable y lo llevaba con cierta tranquilidad por ese lado. Es verdad que cuando empecé se daban algunas circunstancias especiales. La mayoría de los bertsolaris eran chicos y yo era de las pocas chicas que se dedicaban a eso, y en las relaciones se notaba esa diferencia. Pero a la vez, tengo que confesar que en mí se daba de una manera natural porque estaba acostumbrada a relacionarme así. Por eso, los inicios no fueron tan traumáticos, me sentía en un contexto bastante natural. Con el tiempo, solemos analizar las situaciones, las sensaciones y las contradicciones, y te das cuenta de que lo que ocurre no es gratuito, que existe por detrás una razón invisible. Me he dado cuenta de ello con el tiempo. Esa conciencia, esos temas femeninos, esas cuestiones me han influido sobre las tablas, porque siempre me las habían planteado fuera de ellas, y antes de haber elaborado mi propio discurso ideológico, ya desde el exterior me habían llevado a reflexionar sobre esos temas.
 
-   Hoy en día se considera políticamente correcto que haya al menos una mujer en cada actuación y parece que se organizaran teniendo en cuenta una cuota mínima. ¿Qué opinas? 
 
Maialen LujanbioLa situación está cambiando. Creo que estamos en un momento muy interesante, porque hay muchas mujeres jóvenes que empiezan y eso está provocando y provocará bastantes cambios. Por ejemplo, el hecho de plantearse la variante de género. Antes no se cuestionaba que hubiera sobre las tablas hombres y mujeres, y ahora sí se plantea, tanto por parte de la organización como a petición del público. Existía el peligro de considerar suficiente la presencia de una sola mujer por actuación y que esa sola mujer fuera la representante de todas las mujeres. Creo que eso va a ser superado. En este momento los grupos que actúan en una sesión se forman de otra manera y es posible que haya dos mujeres en una actuación sin que a nadie le extrañe. Eso contribuirá a ofrecer una imagen de pluralidad femenina, a mostrar mujeres diferentes.

-  Con respecto al futuro, como mujer bertsolari ¿Cuáles son los retos?
 
Mirando la trayectoria tenemos razones para ser optimistas porque las cosas han cambiado mucho en poco tiempo. El bertsolarismo ofrecía la imagen de un espacio reducido y masculino, hermético, y eso ha cambiado. Se ha visto que el bertsolarismo puede ser un espacio fértil. Hay gente sensible, imparable y curiosa, y están surgiendo muchas discusiones en nuestro campo. Del mismo modo en que están cambiando aspectos relacionados con los números y la imagen, hay aspectos fundamentales que también están sufriendo cambios, como los relacionados con la cantidad y la temática. Vamos percibiendo poco a poco esas inercias invisibles y vamos avanzando. Hay mucha gente en el mundo del bertsolarismo interesada en este tema y creo que tenemos un hermoso camino por delante. 

Euskadi, bien común