Verano 2012 - Nº 85

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Para la mayoría de mujeres en el mundo, las leyes no se han traducido en mayor igualdad y justicia

Dos tercios de los países cuentan con leyes contra la violencia doméstica, pero en 127  todavía no se tipifica explícitamente la violación conyugal como un delito. Estos son algunos de los datos recogidos en el informe “El progreso de las mujeres en el mundo: en busca de la justicia” elaborado por ONU Mujeres, donde se muestra que para la mayoría de las mujeres en el mundo, las leyes no se han traducido en mayor igualdad y justicia.

Datos positivos

En la actualidad, 186 países han ratificado la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Esto es señal del compromiso con el respeto a los derechos humanos de mujeres y niñas y de la voluntad  para trabajar en la eliminación de las barreras que impiden lograr mayor igualdad y justicia de género.

Otros datos positivos que recoge este informe son que 1239 Constituciones garantizan la igualdad entre mujeres y hombres; 173 países garantizan la licencia de maternidad con goce de sueldo; 117 países han promulgado leyes que garantizan la igualdad de remuneración; 115 países garantizan la igualdad de los derechos de propiedad de las mujeres.

Datos negativos

Todavía es frecuente que a las mujeres se les niegue el control sobre su cuerpo, la participación en la toma de decisiones y la debida protección contra la violencia. Más de la mitad de las mujeres que trabajan –que son 600 millones a nivel mundial– lo hacen en empleos vulnerables e inseguros y fuera del ámbito de control de las leyes laborales. Millones de mujeres afirman haber sufrido algún tipo de violencia en sus vidas, usualmente a manos de su pareja.

Además, 61 países restringen severamente los derechos de las mujeres al aborto; el porcentaje de brecha salarial entre mujeres y hombres oscila entre el 10 y el 30%.
La persistencia discriminación contra las mujeres merma gravemente el respeto a sus derechos humanos y frena el avance hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), las metas que se ha propuesto la comunidad internacional para eliminar la pobreza y que van desde mejorar la salud materna hasta alcanzar la educación universal y frenar la propagación del VIH y SIDA.

A pesar de que la igualdad entre mujeres y hombres está consagrada en las Constituciones de 139 países y territorios, la falta de leyes adecuadas y las carencias en la implementación de las normas existentes convierten a estas garantías en promesas vacías que tienen poco impacto en la vida cotidiana de las mujeres. En muchos contextos, tanto en países ricos como pobres, la infraestructura judicial, incluyendo la policía, los tribunales y la judicatura, ha fracasado en el respeto a los derechos de las mujeres, fracaso que se ha manifestado en la prestación inadecuada de servicios y en la actitud hostil de quienes tienen el deber de satisfacer las necesidades de las mujeres.

El estudio de ONU Mujeres muestra que los sistemas legales y judiciales que son efectivos pueden convertirse en mecanismos vitales para el respeto de los derechos de las mujeres, ya que pueden facilitar la rendición de cuentas, frenar el abuso de poder y crear nuevas normas. Los tribunales de justicia han sido el lugar principal donde las mujeres han exigido la reivindicación de sus derechos y donde se ha sentado los precedentes legales que han beneficiado a muchas mujeres.

En este informe se destacan las formas mediante las cuales los gobiernos y la sociedad civil están trabajando para reformar la legislación y crear nuevos modelos de prestación de servicios judiciales que respondan a las necesidades de las mujeres. También se muestra cómo se han propuesto asumir el desafío de garantizar que todas las mujeres tengan acceso a la justicia, incluso en contextos complejos, como los de pluralismo jurídico y durante o después de situaciones de conflicto.

Euskadi, bien común