Verano 2012 - Nº 85

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Asamblea de Mujeres de Ermua: El compromiso con la igualdad

 Han removido conciencias sociales y sus reivindicaciones influyen en la aplicación de políticas locales. Constituyeron la primera candidatura de mujeres en el Estado en las elecciones municipales de 1987 y estuvieron a punto de sacar una concejala. Sin local propio, siempre de prestado, por fin han encontrado su hueco en la Casa de la Mujer, desde donde siguen trabajando para lograr una mejora en los servicios públicos de atención a la dependencia, un reparto equitativo de las tareas de cuidado entre hombres y mujeres y otras cuestiones relacionadas con la igualdad.  

“Procedíamos de partidos de izquierda; estábamos acostumbradas a batallar contra el franquismo; habíamos leído “El segundo sexo”; teníamos hambre de formarnos en la teoría feminista y necesidad de reivindicar todo tipo de cuestiones relativas a nuestros derechos, como el disfrute de nuestro cuerpo, los anticonceptivos, el derecho al aborto, al divorcio, a no identificar maternidad con sexualidad y otras muchas cosas más que se nos habían negado ”, comenta María Rosario Arrizabalaga, una de las impulsoras dela Asambleade Mujeres de Ermua que continúa en la brecha. 

No se acuerda de la fecha exacta en que les legalizaron pero sí de que en las primeras jornadas feministas de Euskadi que se celebraron en Leioa en diciembre del 77 ya estaban organizadas. “Nos fogueamos en la lucha contra los juicios a las 11 mujeres de Basauri que abortaron y hemos participado en todas las peleas del movimiento feminista”. Una importante reivindicación, emprendida junto con otros grupos de mujeres y que duró varios años, fue conseguir servicios de información sexual. “Después de la época de oscurantismo, del pecado y del miedo, considerábamos que estos centros tenían que servir para informar a las mujeres antes que nada y en segunda instancia, para ofrecer una planificación familiar, porque creíamos que el derecho y el placer de la sexualidad venía sobre todo del conocimiento”. 

Después surgieron más inquietudes, otros planteamientos políticos que han ido llevando a la práctica en el municipio con éxito. “Gracias a nuestro trabajo, hemos contribuido a que se pongan en marcha servicios municipales indispensables en el ámbito de los cuidados, como la residencia para personas ancianas, el incremento del número de plazas en el centro de día, a que se impulse el reparto de comida cocinada a domicilio para personas mayores que no pueden preparársela, y queda aún sin resolver del todo la ayuda domiciliaria. Hemos hecho hincapié en que los servicios públicos sean buenos, eficientes y asequibles para que no se produzcan situaciones de injusticia con las mujeres a las que se contrata por cuatro perras para trabajar en las casas”. 

Insumisión al servicio familiar obligatorio

Begoña Fernández, que se sumó ala Asambleahacia 1984, explica cómo ha sido el proceso de sacar a la luz los temas de la atención a la dependencia, del reparto de los cuidados y la corresponsabilidad. “Emprendimos varias campañas, la primera de ellas con cinco deportistas locales, porque pensamos que estos chicos podían atraer más la atención de la juventud. De hecho, en su momento tuvo mucha repercusión. Eran cinco campeones que se mostraban en actitud de cuidadores, con eslóganes muy deportivos. Después de esto iniciamos un debate con otros grupos de mujeres sobre la dependencia, sobre los problemas que nos crea a las mujeres el sentirnos obligadas a cuidar, la autonomía y las oportunidades de vida y trabajo que perdemos y la presión social que se ejerce sobre nosotras. Empezamos a reivindicar la insumisión al servicio familiar obligatorio, así como la  responsabilidad de las instituciones para procurar cuidados a todas las personas. Vimos la necesidad de organizar talleres de apoyo psicosocial para las cuidadoras porque observamos que muchas de ellas requerían ser cuidadas incluso en el plano emocional. Ellas estaban agotando sus vidas para cuidar a las personas de alrededor. Conocíamos a mujeres que invertían 15 años o más en cuidar: al suegro, a la suegra, al padre, a la madre y estaban así desde los 50 hasta los 65 y más”. 

“En estos talleres de autoayuda  a los que durante seis años acudieron muchas mujeres y algunos hombres  –continúa María Rosario– intentábamos cuestionar esa construcción de identidad femenina en torno a la ética de los cuidados. Se trataba de normalizar que si cuidamos es porque somos solidarias y de no tener miedo a negarse a cuidar”.

Begoña corrobora lo anterior y agrega: “Nos parecía imprescindible que las mujeres aprendieran a delegar el cuidado en otras personas, utilizando los servicios públicos si existían y a demandarlos si no los había. Nuestra función fue sacar a la luz el coste de los cuidados para las mujeres para que las instituciones asumieran su responsabilidad en el tema de a conciliación. El Ayuntamiento de Ermua recogió el guante y actualmente organiza de forma estable talleres prácticos con esa perspectiva”.

En 2006 realizaron un “Diagnóstico sobre el cuidado a personas dependientes en el Municipio de Ermua”. Posteriormente se creó una plataforma local y también se ha elaborado el “Plan de Acción para el Cuidado en el Municipio de Ermua”. 

Este Plan tiene como objetivo principal “lograr una mejora sustancial de los servicios públicos de atención a la dependencia y un mejor reparto de las tareas de cuidado entre hombres y mujeres para disminuir la sobrecarga de trabajo que éstas asumen en el ámbito familiar y así eliminar una de las principales razones de su discriminación en la sociedad”. En el ámbito público, el Plan contempla el aumento de plazas y servicios; la mejora de la información, las condiciones laborales de las trabajadoras, y la accesibilidad y movilidad para las personas dependientes; la promoción del trabajo asociativo… En el ámbito público y familiar se centra en la corresponsabilidad entre hombres y mujeres, en el empoderamiento y participación social de las cuidadoras… Todos estos planteamientos, junto a otros procedentes de otros grupos de mujeres, se presentaron en una ponencia en las IV Jornadas Feministas celebradas en Portugalete en 2008. 

Participación en la elaboración de planes de igualdad para empresas 

La media de edad de las 50 mujeres que componenla Asambleaestá en la cuarentena y prácticamente todas ellas trabajan fuera de casa, lo que les ha permitido participar de forma activa en la elaboración y el seguimiento de planes de igualdad de algunas empresas. Una de ellas, Tenneco -la más importante del municipio- cuya plantilla es superior a las 600 personas. “En este plan, la corresponsabilidad tiene su importancia. En nuestra lucha por el reparto de los cuidados y de las tareas de la reproducción estamos pidiendo que los hombres participen en los permisos de paternidad, porque casi siempre son las mujeres las que se acogen a los permisos de maternidad, con lo cual, su carrera profesional muchas veces queda frustrada con todas las consecuencias, para los sueldos y para las pensiones. El Plan ha sido impulsado por obreras de la empresa que son feministas de la primera época dela Asambleay que siguen al pie del cañón”.

Tanto María Rosario como Begoña están muy orgullosas de quela Asambleahaya sido un lugar de encuentro, un espacio para el análisis feminista y una organización capaz de influir en el entorno. “Hemos incidido políticamente en el cambio de mentalidad de la ciudadanía hacia una mayor igualdad y de aquí ha salido una docena de mujeres que están trabajando como Técnicas de Igualdad en Ondarroa, Basauri, Emakunde,la Diputaciónde Álava, Ermua y Madrid”.   

Reconocen que las más jóvenes, de entre 18 y 20 años son más reacias a hacerse socias dela Asambleapor varias razones. “Una de ellas porque tienen otros modelos de participación, porque se han socializado en un mundo diferente al nuestro, donde Internet y las redes sociales tienen mucho peso, y ahí es donde nosotras, que somos más de “reuniones”,  tenemos que acercarnos. Pero también, porque estas chicas no creen que están discriminadas. Viven el espejismo de la igualdad. Más tarde, cuando empiezan a formar sus familias o a buscar trabajo se dan cuenta de que igualdad sí, pero menos”.

 

Euskadi, bien común