Teresa del Valle Murga: Los hombres feministas son todavía una especie nueva pero los hay. Los hay teóricos y los hay practicantes

Teresa del Valle Murga, Catedrática en Antropología Social y Premio Emakunde a la Igualdad.

1. ¿En qué crees que ha cambiado desde 1985 la “imagen y realidad” de las mujeres vascas?

El feminismo ha demostrado que el cambio es posible a varios niveles. Se ha producido con la introducción de leyes que reconocen que la igualdad no es un regalo sino un derecho. Que la violencia sexista existe pero que la denuncia es posible y la ley la ampara. Que se ha puesto de manifiesto que la igualdad es un eje motor de la vida social y que afecta a la organización social, a las relaciones dentro y fuera de la vida privada, del entorno familiar y que se ha ido consolidando un campo de conocimiento que tiene un lugar importante en la enseñanza universitaria y que es de esperar se consolide en la secundaria y primaria y esté también presente de 0 a 2 años.

Que la igualdad desde la perspectiva feminista es positiva para luchar por otros derechos entre los que cabe citar a: la maternidad responsable; decidir sobre el propio cuerpo; la erradicación de marginaciones por opción sexual, origen, creencias, lengua.

Desde 1985 en que se publicó el libro Mujer vasca imagen y realidad el mito del matriarcado vasco ha quedado de lado respecto al peso idealizador que tenía en la década de los 70 del siglo pasado. Eso no quiere decir que no haya varones y mujeres que lo cultiven pero en la actualidad, para una mujer joven, tiene más peso lo que conoce, lo que experimenta en relación al acceso al conocimiento que la prepare para el mercado laboral; la experiencia o no del acceso en igualdad a trabajos, investigaciones, oportunidades de avance laboral y social que lo que le cuenten acerca del poder proveniente de la existencia de un matriarcado vasco que se retrotrae en el tiempo. Y si quiere conocer si es verdad o no ya existen estudios científicos realizados en el abanico de las humanidades, ciencias sociales, ciencias de la salud, ciencias experimentales a los que puede acceder para constatar argumentos y realidades. Estudios que a su vez se enmarcan en corrientes que traspasan universidades y países.

2. ¿Y la imagen y realidad de los hombres?

En los procesos de cambio las que más se empeñan y arriesgan son las personas que están en situación de desventaja de ahí que la lucha por la emancipación de las mujeres en todos los lugares de los que tengo conocimiento la han llevado a cabo principalmente las mujeres. Se debía a que en ellas estaba la experiencia y la consciencia de la opresión. Para los hombres ha sido un descubrimiento que en la mayoría de los casos cuando se produce, resultó incómodo. Yo pienso que el caer en la cuenta de lo que significa la opresión de más de la mitad de la humanidad los procesos personales son muy diversos. Así lo he constatado. Pero el espectro de los cambios es muy amplio. Abarca a aquellos que aún piensan que la situación de privilegio de la que disfrutan en la mayoría de los casos, les corresponde por derecho, es por lo tanto normal y no conduce a cuestionamientos, hasta a los que comienzan por escuchar, observar, ponerse en el lugar de la otra, constatar las diferencias en las mujeres así como en la toma de conciencia o no que tienen respecto a la situación. Algo importante porque también hay mujeres que no experimentan ni diferencian entre la presencia o no de la desigualdad en sus vidas y lo que es la presencia de la desigualdad en la organización social.

Hay muchos hombres que son conscientes de ello por su propia reflexión o por haberse visto expuestos a la desigualdad y ver que una conciencia, responsabilidad y compromiso social no puede cerrar los ojos a la opresión que se ejerce sobre las mujeres. Y en este sentido yo me he encontrado con hombres que han sabido ver que la lucha por los derechos humanos implica los derechos de las mujeres. También he visto en mi experiencia universitaria que el conocimiento hace reflexionar y en muchos casos lleva al cambio. Lo he constatado a través del conocimiento que se ofrece en una enseñanza e investigación donde se introduce de manera sistemática la crítica feminista que por ser multidisciplinar nos lleva al conocimiento amplio y contrastado en la investigación y el debate en todos los ámbitos del conocimiento. Y eso sí que cambia la imagen que los varones tienen de ellos mismos porque el problema no ocurre cuando algo se desconoce sino cuando estando expuesto a ello se rechaza. Por el contrario cuando se introduce el dialogo, el debate adquiere peso y uno puede introducir sus argumentos También he visto cambios positivos reconocidos por los hombres de que las relaciones de igualdad como meta vital son más positivas aunque en el proceso se pierdan ventajas individuales y colectivas. Pero también se gana porque uno se introduce en nuevos aprendizajes para la igualdad que abren caminos de compromiso, de fluidez en las relaciones, de experimentar la importancia que todo ello tiene para la socialización de hijas e hijos.

3. ¿Cuál crees que es el estado de salud del feminismo en el ámbito académico?

Me refiero principalmente al contexto vasco y dentro de dicho espacio a la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertisitatea. Y pongo como ejemplo casos concretos.

La creación de una dirección de igualdad en la UPV-EHU está dando frutos concretos y prometedores Ejemplos concretos de ello: el nombramiento de Doctora Honoris Causa a la Catedrática Emérita de la Universidad de Cambridge, antropóloga social de renombre internacional el 21 de octubre de este 2011. Con ello se empieza a reconocer la hegemonía institucionaliza de los varones en nuestra universidad pública ya que hasta 2011 se había otorgado el reconocimiento a sólo dos mujeres y a 52 varones. Entre los avances está la implantación del tercer master feminista en la historia de la UPV-EHU; la calidad de la investigación a través de un número considerable de tesis doctorales, investigaciones individuales y en equipo. También cabe citar el número y la calidad de libros, artículos, capítulos de libros publicados que han aportado conocimientos tanto a la reflexión teórica y por ello al avance del conocimiento como al conocimiento práctico. Y el número de personas que han salido de la UPV-EHU y que ocupan puestos de responsabilidad en instituciones: EMAKUNDE, ayuntamientos, empresas, práctica privada y que aportan su trabajo con conocimientos reglados sobre género, feminismo. Hay también una presencia importante que lleva dichos conocimientos a distintos niveles de la administración, a la sociedad civil. Difusión que se hace mediante conferencias, intervenciones en congresos, asesoramientos, presencia en jurados de premios, y de becas, en mesas redondas, a través de artículos en periódicos y revistas divulgativas, entrevistas y participación en debates, mesas redondas y en los medios de comunicación. Todo ello contribuye a pasar información cualificada a la sociedad y contribuir a generar opinión pero a partir de conocimientos científicos en distintos campos del saber que han experimentado a su vez a través del tamiz de la crítica. Representa una dinámica de comunicación amplia que expresan el compromiso de la universidad a través de las personas que la componen a la sociedad más amplia. Lo que me gusta llamar la dimensión social del compromiso académico con el conocimiento.

4. ¿Podríamos decir que la práctica feminista ha desdibujado el androcentrismo en la antropología?

La investigación feminista en la antropología social lleva ya un largo recorrido desde la década de los 70 con sus orígenes en los países anglosajones y en Francia pero en la tradición europea hunde sus raíces en la Ilustración. En el contexto vasco se inicia principalmente en la década de los 70. En la actualidad las distintas corrientes presentes en la disciplina en general muestran la gran aportación que se ha hecho. Se ha demostrado que la antropología tenía muchos silencios: sobre las aportaciones de antropólogas, sobre el lugar que ocupaban las mujeres en las distintas sociedades porque eran principalmente varones los que las estudiaban y cuando lo hacían las mujeres, al no recibir el reconocimiento debido a sus resultados, no se incorporaba al saber generalizado y referencial. En la actualidad un acercamiento misógino se puede deconstruir y poner en cuestionamiento el valor de los resultados, tanto en cuanto al método como en relación a su aportación científica. La interrelación entre la antropología social y otras disciplinas fruto del carácter interdisciplinar de la crítica feminista, aportan el carácter innovador de la interdisciplinariedad que es parte integrante de los cánones científicos más avanzados.

5. ¿Cuál es el papel de los hombres en los estudios feministas?

El papel en el pasado ha sido mínimo. En la actualidad ya está presente en investigaciones de equipos intergenéricos y de ahí que las aportaciones, al menos en mi experiencia, no se miden porque seas hombre o mujer sino por la calidad del trabajo que realizas y en ese sentido pueden considerarse igualitarios. Y para mí el papel es el que cada uno o cada una quiera aportar. Es decir, va a tener que ver con la calidad del trabajo. También la aportación es muy interesante porque en muchas culturas los procesos de socialización han estado marcados por la desigualdad de manera que podemos saber más sobre los hombres o sobre las mujeres no por biología sino por socialización, de ahí que la contribución intergenérica pueda ser más variada. También se pueden introducir puntos de vista como resultado de confrontaciones teóricas o de interpretación que surjan de las experiencias. Pero en general me parece que los resultados no están definidos por la diferenciación sino por intereses científicos y sociales a lo que tanto mujeres como varones aportan. A esta luz hay que considerar que también hay temas que han ido surgiendo como resultado de una toma de conciencia de situaciones de opresión como ha sido y todavía sigue siendo el tema de la violencia sexista o violencia machista. Las mujeres hemos sido y lo somos mayoritariamente en la actualidad, las que ponemos en marcha esas investigaciones porque es la lacra social que incide directamente en nuestras vidas como amenaza y responsabilidad solidaria.

6. ¿Crees que se puede hablar de hombres feministas? ¿Los has encontrado a lo largo de tu vida?

Son todavía una especie nueva pero los hay. Los hay teóricos y los hay practicantes. Hay algunos que han descubierto el campo de conocimiento de la crítica feminista muchas veces a través de una disciplina como lo ha sido para muchos la antropología feminista. Respeto su interés y su conocimiento y los considero buenos interlocutores y gente con la que trabajo bien. Hay otros que su punto de partida ha sido más a través, del trato igualitario con otras mujeres que en muchos casos ha podido surgir a edad muy temprana: en la cuadrilla, la escuela, el instituto, la educación superior de manera que igual ni se han puesto a reflexionar sobre ello. Es para mí una situación muy valiosa porque se han ido compartiendo aprendizajes en distintos momentos y en distinta edades.

Hay hombres que han podido unir los dos puntos de partida. Yo me he encontrado con los tres modelos. Y también con que con independencia de cual haya sido el punto de partida el punto de encuentro ha sido de reconoccimiento mutuo. En general el teórico en la mayor parte de los casos lo incorpora a la práctica.

7. Si tuvieras que realizar una investigación con la masculinidad como objeto de estudio ¿sobre qué aspectos indagarías? ¿Qué te interesaría estudiar?

A mí lo que interesa abordar no son las masculinidades, las diferencias sino las articulaciones, intersecciones, relaciones y conexiones parciales (esto en la línea de lo planteado por Marilyn Strathern en su obra Parcial Connections. Por ello mi aproximación sería fijarme en lo que no es tan obvio como serían los intersticios: aquellos espacios tanto reales como simbólicos que permitan intuir inicios de igualdad; situaciones que aparecen veladas. Sería una forma de acercarme a la problemática de nuevas posibilidades de construir sociedades más justas porque la igualdad aparece en el tejido de las relaciones, de los valores pero viéndolo desde ángulos y generando miradas que aparentemente no tienen importancia. Puede parecer utópico pero encuentro un reto porque los procesos de cambio son tan difíciles, y más en los temas a los que aludo, que hay que buscar formas diferentes de mirar para descubrir la realidad y la realidad soñada.

8. ¿Cuáles serían los andamios par la construcción de una nueva ciudad, más igualitaria? ¿Sobre qué los apoyarías?

Sobre la toma de conciencia del derecho a ello, lo que llamo el “derecho sentido” que es aquel que pasa por el conocimiento y por la experiencia de manera que uno, una genera también el impulso de actuar individual y colectivamente. Creo que en muchas de las actuaciones y del conocimiento generado a partir del 15-M hay muchas propuestas, aspectos a desarrollar por ello buscaría también ahí apoyos.

La conciencia del derecho sentido a conocer y cultivas la igualdad en nuestra vida cotidiana. La importancia que le atribuyo a generar formas nuevas de socialización de niñas y niños de manera que no sean antagónicas como base sino ver en qué medida las diferencias provienen más de las distintas formas de estar en la vida social que de atribuciones fijas y naturalizadas. Creo que también son importantes para otra serie de valores como puede ser el cultivar relaciones intergeneracionales más que vivir por grupos de edad de manera aislada que lleva también a descubrir la exclusión de las personas mayores, tanto si son mujeres como si son hombres.

9. ¿Optimista o pesimista?

Soy optimista por naturaleza y aún cuando vea las cosas oscuras mi tendencia es a fijarme más en lo positivo sin perder con ello el sentido de la realidad o sin irme a la fantasía como situación de escape. En la actualidad ha habido un gran avance en la creación de conocimiento desde la crítica feminista y eso en todos los ámbitos del saber y para mí el conocimiento transforma a las personas y a los colectivos. La experiencia de las relaciones igualitarias en las que fluye el conocimiento, las emociones, el buen hacer, el humor, donde se ejerce el reconocimiento, es transformador y por ello, fuente de posibilidades para la emergencia y desarrollo de la capacidad de las personas. La igualdad no trata de elaborar moldes sino de romper los que constriñen y así posibilitar la emergencia de nuevas ciudadanías compartidas desde el derecho sentido.

Ateasu 7 de noviembre de 2011

Euskadi, bien común